El mandatario de los Estados Unidos cree que el ex presidente interceptó las llamadas de sus oficinas en Nueva York antes de las elecciones. Obama desmiente rotundamente la acusación.

Sin pruebas, sin datos, pero lleno de rencor. El presidente de EE UU, Donald Trump, dirigió su artillería tuitera contra su antecesor Barack Obama y lo acusó de haber interceptado sus comunicaciones en la campaña. "Qué bajo cayó el presidente Obama al grabar mis teléfonos durante el sagrado proceso electoral. Esto es Nixon/Watergate", escribió.

"Apuesto a que un buen abogado podría hacer un gran caso de que el presidente Obama estuviera grabando mis teléfonos en octubre, justo antes de las elecciones!", aseguró en otro tuit. Sin embargo, y como también viene siendo habitual, el mandatario no ha presentado ninguna prueba que apoye su grave acusación.

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Trump trató también de vincular a los demócratas con Rusia mientras su fiscal general, Jeff Sessions, sigue en la mira por sus contactos con Moscú y su vicepresidente, Mike Pence, recibe críticas por haber usado un correo electrónico privado cuando era gobernador de Indiana.

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A través de su cuenta personal de Twitter, Trump abogó por una "investigación inmediata" de los lazos del líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, con Rusia y el jefe del Kremlin, Vladímir Putin. En su tuit, Trump hizo esa petición acompañada de una fotografía en la que aparecen juntos Putin y Schumer, a quien tildó de "hipócrita total".

La foto en cuestión, de la agencia estadounidense Associated Press (AP), fue tomada en septiembre de 2003 en Nueva York, en la primera gasolinera en esa ciudad de la compañía rusa Lukoil.

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El senador respondió al presidente, también en Twitter, casi de inmediato y le dijo que no tiene ningún problema en hablar de ese contacto que tuvo "con Putin y sus asociados" en 2003 y que ocurrió "a la vista de prensa y público", al retar a Trump y a su equipo a hacer "lo mismo" sobre sus encuentros y conexiones con funcionarios rusos.

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Trump demandó después, en otro tuit, una "segunda investigación", esta vez de los "estrechos lazos" de la líder demócrata de la Cámara Baja, Nancy Pelosi, con Rusia y de "mentir" sobre ello. El presidente adjuntó en este caso un artículo del diario digital Politico que contiene una foto de una reunión de 2010 entre Pelosi y varios funcionarios del Kremlin, entre ellos el embajador ruso en Washington, Sergei Kislyak.

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El llamamiento de Trump a investigar a los líderes de los demócratas en el Congreso se produce en medio del escándalo por los contactos con Rusia de Sessions, cuyo cargo equivale en otros países al de un ministro de Justicia.

Entre tanto, Kevin Lewis, portavoz del ex presidente Barack Obama respondió ante las acusaciones de Trump: "Ni Obama ni ningún otro funcionario de la Casa Blanca ha ordenado jamás vigilar a ningún ciudadano de los Estados Unidos, cualquier sugerencia en sentido contrario es sencillamente falsa".

Lewis aseguró además que "una regla crucial de la Administración Obama era que nadie de la Casa Blanca interfiriera en cualquier investigación independiente que estuviera realizando el Departamento de Justicia".