Un colegio especial de la localidad bonaerense de Isidro Casanova suspende sus clases cada vez que juega el equipo del club Almirante Brown. Es que la escuela está tres cuadras de la cancha y queda afectada por el operativo de seguridad.
Este viernes Almirante Brown jugará con Defensores de Belgrano en un partido de la Primera B Metropolitana. Como cada encuentro en que Almirante Brown es local, los alumnos del instituto terapéutico y educativo San Martín de Porres, donde concurren casi 400 niños y adolescentes con Trastornos de Espectro Autista (TEA), no tienen clases.
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¿Por qué? Es que el operativo policial cerca varias cuadras linderas a la cancha "como medida de prevención por el accionar de las barras bravas" justifican desde la policía local. El instituto está a menos de 300 metros del predio deportivo.
Desde el año pasado, los directivos y padres del instituto enviaron notas a la Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte y al AFA para que, ya que es necesario el operativo policial, los partidos no se programen más los días hábiles o en tal caso, que sea de noche y no perjudique el horario escolar.
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Lamentablemente, "jamás contestaron esas cartas, ni siquiera un simple acuse de recibo", sostuvo el psicólogo Claudio Hunter Watts, cofundador y coordinador terapéutico del establecimiento.
"Es evidente que a la APREVIDE y a la AFA le interesan más los negocios del fútbol que la educación y el tratamiento de personas con autismo", sentenció Hunter Watts quien aseguró que no descartan la posibilidad de recurrir ante la Justicia.