Parte del propósito de un viaje es evadirse de la rutina y perderse para apreciar el paisaje, así que no es de extrañarse que estas atracciones sean por demás populares.
Nunca falta el momento del año en el que uno tiene ganas de perderse, salir de la zona de confort y explorar nuevos paisajes. Para esos momentos resulta ideal un paseo como un laberinto, pero no en el sentido de "un barrio con calles estrechas" sino como una estructura de paredes de vegetación que puede o no ser el hogar d eun ser mitológico.

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