La víctima fue Juan Chumba, el ayudante de campo de Horacio Montemurro, ambos colaboradores de Caruso Lombardi cuando éste dirige equipos de Primera. El cuerpo técnico ya había padecido 3 aprietes distintos en tan sólo 12 días antes de este episodio.
Un barrabrava de Sportivo Italiano amenazó telefónicamente este martes al entrenador del equipo al cual le pidió que mañana ni vaya a la práctica porque ellos iban a concurrir con armas. La víctima fue Juan Chumba, histórico ayudante de Ricardo Caruso Lombardi, quien junto al plantel había padecido tres aprietes distintos en tan sólo doce días antes de este episodio.

Según supo NA de fuentes cercanas al plantel, el DT se dirigió a su auto cuando recién comenzaba la práctica realizada en el predio que el club posee en Ciudad Evita, a un costado de la Autopista Ricchieri, para buscar su teléfono celular.

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Al contestar una llamada proveniente de teléfono público, un barra le pidió que deje el cargo y, ante una respuesta enérgica del entrenador, le dijo que mañana ni se presente en la práctica "porque vamos ir con las armas". "Gato, hijo de puta, váyanse porque si no, te voy a pegar un tiro a vos y a tu familia", dijo el violento.

Chumba habló con los dirigentes de Sportivo Italiano, quienes le garantizaron que habrá seguridad en el entrenamiento, donde concurrirá junto al resto de su cuerpo técnico.

Tres apretadas en sólo doce días

Luego de haber perdido 1 a 0 frente a Cambaceres, por la vigésimo quinta fecha del torneo de la Primera C donde en la séptima posición, barrabravas de la institución estuvieron en el entrenamiento.

De acuerdo a lo relatado, la charla fue en buenos términos pero le recriminaron que "no podían perder frente a un equipo como Cambaceres". Tras caer ante Luján en la jornada siguiente, estuvieron de
nuevo en la práctica y tuvieron un diálogo subido de tono tanto con los jugadores como con el cuerpo técnico.

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El sábado previo a que Italiano reciba a Deportivo Merlo, ingresaron a la concentración y le manifestaron a Chumba que "ponga a los pibes" y que si no vencía al "Charro", debía dar un paso al costado.

Tras el empate 1 a 1 frente a Merlo, el entrenador estaba dialogando junto a su hija y el novio y tres de una decena de barras que estaban en el lugar le cuestionaron que no daba un paso al costado, lo que generó insultos cruzados entre las partes.