Los manifestantes cortaron algunas calles de la ciudad brasileña para protestar contra de las políticas de congelamiento del gasto público y cambios en las pensiones. Mirá el video.
Incendios y bloqueos se presentaron esta tarde Brasil en violentas protestas por cambios las leyes laborales.

En el centro de Río de Janeiro se registraron enfrentamientos entre manifestantes y policías.
Según medios locales, los encapuchados serían trabajadores que protestan contra el congelamiento del gasto público y los cambios en las pensiones y la protección del empleo.


Disturbios en Río de Janeiro


Los manifestantes levantado barricadas a lo largo de calles, quemaron muebles de oficina y neumáticos.
Además lanzaron proyectiles contra la policía, que a su vez ha desplegado cañones de agua contra los manifestantes.

También hubo un enfrentamiento en el Aeropuerto Santos Dumond entre activistas y policías, que dispararon gases lacrimógenos y balas de goma, lo que dejó a algunos civiles heridos.

Disturbios en Brasil
Disturbios entre manifestantes y la policía en Río de Janeiro
Disturbios entre manifestantes y la policía en Río de Janeiro


Entre tanto, en San Pablo, hubo 15 detenidos por portar elementos para "delinquir" y alterar el "orden", aseguró el secretario de Seguridad Magno Alves Barbosa Filho. El funcionario informó que la Policía Militarizada estaba en alerta y lista para actuar en caso de que aparezcan los "Black Blocs", responsables de destrozos en las recordadas manifestaciones de 2013.

En Brasilia se movilizó el Ejército para garantizar la seguridad del Palacio del Planalto
, donde se encuentra el despacho del presidente Michel Temer.

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Las causas del descontento

El conjunto de medidas en el que insiste el gobierno de Temer pretende extender el tiempo de cotización y elevar la edad mínima requerida para obtener la jubilación a 65 años, en un país en que el promedio de la edad de retiro es de 54 años.

Desde la destitución de Dilma Rousseff, esta y otras medidas de ajuste económico buscan reactivar la economía, de acuerdo al Gobierno. Sin embargo, los críticos argumentan que mediante estas reformas los empleadores podrán forzar a sus empleados a firmar contratos onerosos para aumentar la cantidad de días laborables o su duración, entre otras consecuencias.