El hallazgo del cuerpo intacto de una nena de 3 años en el fondo de una casa conmocionó a San Francisco, en Estados Unidos, y los habitantes la bautizaron como "Miranda Eve".
Los restos intactos del cuerpo de una nena que murió en 1876 fueron identificados y su historia conmovió a los habitantes de San Francisco, Estados Unidos. Miranda Eve en realidad se llamó Edith Howard Cook, nació el 28 de noviembre de 1873 y murió el 13 de octubre de 1876.

En mayo de este año, su cuerpo fue encontrado por obreros que remodelaban la casa de John y Ericka Karners. Lo llamativo es que el cadáver se encontraba casi en perfectas condiciones.

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"Por un lado quedé en shock, obviamente, por tener el féretro de una niñita debajo de casa", le dijo en ese entonces Ericka Karner a Los Angeles Times.

Lo ciero es que en la zona donde está la casa se encontraba el cementerio Odd Fellows, que fue trasladado de la ciudad a fines del siglo XIX.

Si bien los cuerpos enterrados allí fueron trasladados a fosas comunes en la localidad cercana de Colma, algunos quedaron, como el caso del de Edith.

El cuerpo de la pequeña tenía moho en la mandíbula y en el labio inferior y unas pocas manchas blancas en la frente. El pequeño ataúd que encontraron los constructores era de metal, hecho de plomo y bronce, y estaba perfectamente sellado por lo que conservó el cuerpo intacto.

En la Universidad de California se realizó un análisis comparativo de ADN y se descubrió que había una clara coincidencia entre las muestras de la niña y un pariente vivo. Se trata de Peter Cook, sobrino nieto de Edith, que vive en Bay Area, California.