Se trata de Gustavo Aníbal Olivera, que apuñaló a Eduardo Cicchino por gritar un gol de Boca en un bar ubicado en el barrio porteño de San Telmo en mayo de 2016.
Gustavo Aníbal Olivera (53) fue condenado a 16 años de cárcel por el asesinato de una puñalada en del joven músico Eduardo Cicchino porque gritó un gol de Boca en un bar del barrio porteño de San Telmo. El ataque ocurrió en mayo de 2016.

Marcelo, el papá de la víctima, se mostró disconforme con la carátula de "homicidio simple" porque "la alevosía está comprobada". En ese sentido confesó: "Los testimonios me sacaron toda duda. Voy a pelear por la alevosía, porque estoy convencido de eso".

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De todos modos, el hombre explicó que va a esperar los fundamentos explicó: "Hubo agravantes y un homicidio agravado es para perpetua". En ese sentido contó que el condenado mismo declaró que se acercó a su hijo "con una navaja de cacería" escondida en el bolsillo: "No tuvo oportunidad de defenderse".

"La decisión de matar es indiscutible"

"Dice que lo usaba como herramienta para cortar flejes de embalajes y que había venido del trabajo a tomar un trago en el bar y la tenía en el bolsillo; no lo cree nadie", rechazó. "Si hubiera sido una situación de defensa, y no lo fue, yo no voy al corazón, la decisión de matar es indiscutible", agregó.

Luego advirtió: "Tuvo un año para acercase a la familia y nunca nos pidió perdón". "Lo único que hubiera esperado del acusado es una reflexión, eso me generó más dolor todavía", lamentó el hombre.

Para finalizar dijo ante las cámaras de C5N: "Hoy a las 22 se cumple un año de la agresión. Tener un fallo de primera instancia con una pena de 16 años nos da un poco de esperanza".