"El coaching ontológico es un proceso que posibilita expandir el potencial de personas y organizaciones mediante la intervención en el compromiso que manifestamos a través de nuestras conversaciones, emociones y disposiciones corporales, a efectos de lograr resultados que no están pudiendo ser logrados", explica el Director de la Escuela Latinoamericana de Coaching, el ingeniero Daniel Rosales.
La pregunta que sigue entonces es, si esta disciplina se considera como una versión superadora de la psicología, sin embargo Rosales aclara que si bien "es observable que las personas buscan comparar la intervención de un coach con la de un psicoanalista, ambas profesiones surgen desde paradigmas diferentes: el coach ontológico no ofrece un abordaje terapéutico, no interpreta los hechos ocurridos en el pasado, sino que se focaliza en el diseño de futuro desde la capacidad que tiene el cliente de resignificar interpretaciones limitantes. El coach no juzga, no aconseja, realiza preguntas para que, desde la reflexión y el compromiso, el cliente genere los recursos que necesita para lograr lo que busca lograr".

Por eso es que esta disciplina va de lo personal a lo social y puede ser un factor de resolución para distintos tipos de conflictos. "Considerando que el ser humano se manifiesta en sus relaciones, el coaching ontológico es una perspectiva que posibilita abordar todo tipo de conflicto en las relaciones y comunicación con otro, ya sea otra persona, grupos o equipos, las circunstancias y consigo mismo".

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Originalmente el coaching ontológico era observable fundamentalmente en las empresas. Hoy extendió a muchas áreas tales como la educación, los deportes, la política y las relaciones familiares.

Motivarse para cambiar

Otra de las claves que el profesional distingue, es la de la motivación: "Motivar significa proveer un motivo para accionar, dándole fundamento. El coach ontológico asiste a las personas para que encuentren el sentido que guíe su accionar hacia el futuro que se desea construir. Darle sentido a la vida es una motivación poderosa para ir diseñando la mejor versión de cada uno".

Esto hace que no haya edad para acudir a un coach: "Es aplicable desde edades muy tempranas, cuando el niño puede ir distinguiendo su propio accionar. Hoy ya hay colegios que basan su educación desde una perspectiva ontológica. Es muy impactante, por ejemplo, ver a estos niños gestionando los conflictos relacionales, pudiendo distinguir que un conflicto es un choque de interpretaciones diferentes y, por tanto, lo gestionan con la asistencia de un tercero, que es otro compañerito que actúa como facilitador".