La mayoría de los hoteles de la isla Mackinac, en Michigan, dependen para su funcionamiento en temporada alta de un recurso que ahora se ve limitado.
Todavía no se sabe si las políticas migratorias impulsadas por Donald Trump beneficiarán a la economía de los Estados Unidos pero en una localidad de Michigan ya se sintió su impacto negativo en materia de turismo.

Falta muy poco para que arranque la temporada alta en la pintoresca isla Mackinac, ubicada en el Lago Hurón, Michigan, pero los dueños de posadas y hoteles están preocupados porque aún no lograron contratar el personal necesario debido a la falta de visas temporales de trabajo, informó el sitio New York Times.

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Tradicionalmente se contratan unas 3 mil personas procedentes de países tan disímiles como Canadá, Filipinas, México o Jamaica para trabajar de mayo a octubre en establecimientos históricos como el Gran Hotel de Mackinac o el Iroquois Hotel, donde una noche cuesta 1200 dólares.

En el Iroquois Hotel pensaban contratar a 30 personas de Jamaica para puestos de limpieza pero una resolución del Congreso restringió la emisión de la visa H-2Bs, que corresponde a los trabajadores temporales, para proteger los puestos de trabajo estadounidenses.

En la práctica, la medida hizo que las personas que llevaban años trabajando por temporada de manera legla tuviesen que empezar de cero el trámite de la visa, lo que hizo que se agotara más rápido el cupo para el verano.

El número total para todo el año es 66 mil, pero tiene que ser repartido en ambas temporadas altas.

La medida afectó también a otros rubros, como gastronomía o los conductores de taxis y mateos, que se vieron superados por la cantidad de turistas. "Es urgente que entreguen más visas para salvar la temporada", explicó el chofer Brad Chambers, quien antes contrataba petiseros de Canadá.