El cetáceo fue encontrado en el Río de la Plata junto a otro más pequeño, que logró regresar a las aguas profundas. Efectivos de la Prefectura Naval trabajan en el lugar para intentar ayudarle a retomar el camino.

La ballena de unos 13 metros de largo que encalló este miércoles en el Río de la Plata, cerca de la costa de Dock Sud, no pudo liberarse y continuaba varada este jueves en el mismo sitio, mientras continuaba la asistencia del animal desde embarcaciones de Prefectura Naval.

El ejemplar, que resultó ser de la especie Sei, no pudo aprovechar el pico de crecimiento de la marea nocturno y sólo se desplazó unos metros de su ubicación.

Las mejores expectativas se centraban en que con la nueva pleamar, a partir de las 20:00, la ballena pueda finalmente liberarse y volver a su ambiente natural, como lo había hecho temprano en la mañana del miércoles un ejemplar de menor tamaño que se encontraba a su lado.

Ballena varada

Las naves de Prefectura le arrojaban para ayudar a esa tarea chorros de agua y hacían movimientos para impulsar los del animal, que estaba varada este jueves a unos 400 metros de la costa de Dock Sud, partido de Avellaneda, y en cercanías de la del barrio porteño de La Boca.

Según el director de Fauna Nacional Silvestre, Santiago D´Alessio, se esperaba que a las 20:00 del miércoles el animal se liberara con el pico de la marea: "Si bien el animal se desplazó varios metros, que es un buen signo de salud, no pudo liberarse. Hemos decidido estimular al animal para que pueda regresar a su hábitat", explicó.

El organismo, junto con la Fundación Cethus, colabora con Prefectura en la asistencia del animal.

Según D Alessio, se trata de una ballena con algún tipo de problema de salud, ya que presenta "deterioro en la piel", lo que podría haber provocado su desorientación. "Lo que se busca es acercar las embarcaciones estratégicamente para que el ejemplar pueda sentir la presencia y el sonido de las lanchas para arriarlo hacia la costa", explicó el funcionario.

La ballena sei, que muchas veces es confundida con la ballena fin e inclusive existen ejemplares híbridos, es el tercer rorcual más grande del mundo y puede llegar a medir unos 24 metros de extensión. Sometida a la caza intensiva durante años, actualmente se trata de una especie en peligro de extinción.