La sexóloga puertorriqueña habló de su historia de amor con Bob y de las muchas ganas que tiene de ser mamá.
Después del repentino divorcio de su ex hace ocho meses, Alessandra Rampolla parece estar transitando un buen momento con su nuevo libro “Sexo ¡¿y ahora qué digo?!”, su nuevo novio, Bob, y muchas ganas de ser mamá.

Rampolla, de 37 años, no comenzó muy bien el año ya que en febrero anunció su divorcio de John Hernández, con quien había estado casada cuatro años. “La decisión definitiva se tomó en febrero y a fines de ese mes ya estábamos divorciados. En el caso nuestro había acuerdos prematrimoniales: por una cuestión de la empresa de la familia de él y mi empresa contábamos con división de bienes. Eso lo hizo más simple. Teníamos todo preacordado, no teníamos hijos, no había nada que discutir porque era todo de mutuo acuerdo. No había que pelear nada”, aseguró a la revista Gente.

Sin embargo, la sexóloga no estuvo mucho soltera ya que a los dos meses conoció a Bob, de 25 años, en Puerto Rico: “Es un novio de los últimos seis meses de Puerto Rico, un novio rapidito, considerando que me divorcié en febrero. Yo pensé que iba a estar más tiempo soltera pero cuando aparece, aparece y estoy feliz, estoy contenta, estoy tranquila”.

“Lo conocí en mi tierra, una tarde, almorzando en un restaurante con una amiga. Había un juego del Barcelona y el Real Madrid y terminamos hablando, se armó una mesa grande. Yo no conocía ni a la mitad de la mesa y ni lo vi, y lo conocí cuando nos estábamos yendo después de dos o tres horas. Trabaja como ingeniero de sonido. Estaba ahí porque había terminado una película y celebraba con los suyos el final del rodaje. Me buscó mucho, me insistió. No estaba muy convencida porque es 12 años menor, pero es una maravilla”, completó.

Por último, Rampolla se refirió a la posibilidad de tener hijos: “Tengo muchas ganas de ser mamá. No estoy buscando; si viene, viene. Estoy relajada, viendo cómo se manifiesta la vida y viendo todas las posibilidades. Estoy muy consciente de que no tengo quince años para pensarlo porque ya tengo 37, pero no me obsesiona. Si se da, sería grandioso, obvio; si no, trataré de estar lo más presente posible en la vida de los chiquitos que pueda tener a mí alrededor”.