Catriel Etcheverri
Catriel Etcheverri

Un informe revela que los alquileres se llevan una parte cada vez mayor del salario y que, mientras en la Ciudad cae la proporción de inquilinos de menores ingresos, en la Provincia sube en idéntica proporción.

En un contexto de alta inflación, paritarias que en la mayoría de los casos no le pueden seguir el ritmo al avance de los precios y pérdida del poder adquisitivo del salario, el peso de los bienes y servicios inelásticos sobre los presupuestos familiares es cada vez mayor.

Tras los tarifazos impulsados por el gobierno de Mauricio Macri, los gastos destinados a pagar la luz, el agua, el gas y el transporte público se llevan cada vez una porción mayor del presupuesto familiar. Lo mismo sucede con los alquileres. Así lo demostró el último informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) que advierte que durante el primer año de gestión de Cambiemos creció la transferencia de renta desde los inquilinos a los dueños de la propiedades.

De acuerdo con el CEPA en el segundo trimestre de 2015, del total de la renta generada por los hogares ocupados por inquilinos, el 33% estaba destinado al pago del alquiler. Un año más tarde esa proporción del peso del alquiler sobre los ingresos familiares creció hasta el 42%.

En la misma línea el estudio advierte que durante ese período, mientras el ingreso per cápita promedio de los hogares inquilinos creció sólo un 12% el costo del alquiler promedio lo hizo un 33%.

El CEPA advirtió además que la Dirección General de Estadísticas y Censos del gobierno porteño subestima el peso del alquiler en los hogares inquilinos y advierte que "si comparamos alquiler/ingreso total familiar se observan relaciones por encima del 30% en todo el periodo 2011-2016 y que incluso llegan a superar el 60%" en algunos casos.

En ese sentido detalla que "para la Dirección General de Estadísticas y Censos del GCBA, una familia tipo (lo que denominan "Hogar 5bis") en abril de 2016 gastaba $ 3.526,92 en el alquiler. Para la misma dirección, para ese mismo período, ese valor apenas alcanzaba para cubrir un monoambiente de 30m2 en Mataderos, muy por debajo de un dos ambientes de 43m2 en el barrio más barato de la ciudad".

La situación de los inquilinos se agrava teniendo en cuenta que el acceso a la vivienda propia, tal como sucedió durante el kirchnerismo, parece una quimera difícil. A pesar de la promesa de campaña de Macri de entregar un millón de créditos hipotecarios, la línea de créditos presentada con bombos y platillos como "créditos hipotecarios UVA" lejos está de llegar a quienes más lo necesitan.

Según los datos de la consultora Reporte Inmobiliario sólo el 20% de los argentinos, el 20% más rico, reúne las condiciones para acceder a uno de esos créditos. Es que para comprar un departamento de dos ambientes en la ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, una familia necesita ingresos mayores a los 34 mil pesos y ahorros propios por casi medio millón de pesos.

De acuerdo a la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, en la Argentina existen sólo 1,6 millón de hogares con ingresos superiores a los 29.000 pesos por mes. La mitad de los hogares del país tienen ingresos hasta 16.000 pesos mensuales que no podrán calificar a los créditos hipotecarios UVA.

El CEPA advierte además que el mayor peso de los alquileres sobre los presupuestos familiares está expulsando gente de la ciudad de Buenos Aires. Entre 2015 y 2016 un 8% del total de inquilinos correspondientes a los habitantes de menores recursos dejó de alquilar en la ciudad.

Mientras que en 2015, 14.092 hogares inquilinos correspondían al primer decil de ingresos (el más pobre), esa cantidad se redujo a 9.585 en 2016. En el segundo y el tercer decil, la cantidad de hogares inquilinos también disminuyeron de 27.821 a 4.266 y 15.254 a 14.367 respectivamente. Finalmente, mientras que en 2015, 16% de los hogares inquilinos pertenecían al 30% más pobre, en el 2016 solo alcanzaban el 8,61%.

Embed
Paralelamente, se experimentó un incremento en el número de inquilinos en el Gan Buenos Aires. Entre 2015 y 2016 la cantidad se incrementó un 9,33% (31.435 nuevos hogares inquilinos). El número absoluto es muy similar a la cantidad de inquilinos de los primeros tres deciles que abandonaron la Ciudad de Buenos Aires: 28.949 hogares.