A los Cabrera, una familia con integrantes con antecedenres penales graves, los tuvieron que contener entre diez policías luego de que los hallaran culpables del crimen de Damián Díaz. A la víctima, le robaron la billetera, las zapatillas y lo ultimaron a golpes.

Al menos 10 efectivos de la Policía de Tucumán tuvieron que contener a un grupo de hermanos con frondosos prontuarios que fueron condenados por quitarle la billetera, las zapatillas y matar en patota a Damián José un joven de 24 años. Tras ser encontrados culpables del asesinato, provocaron un escándalo.

"Pelao" Cabrera, de 43 años, y su hijo Jonathan, de 23, fueron condenados a 15 años de prisión. Los otros tres hijos de "El Pelao", Jorge (27), José (26) y Brahian (25), fueron condenados a 12 años de prisión. A estos últimos, también se les dictó la preventiva, pero con una caución de $ 70.000. Además, se trabaron embargos sobre una moto y un auto de la familia.

Escándalo Cabrera Tucumán
Tras la lectura del veredicto, voló un escritorio que había en el lugar y uno de los jóvenes tuvo que ser alzado entre cuatro policías para ser retirado. Debido a la intensidad de los forcejeos, la madre de los jóvenes intervino para pedir que los trataran con mayor cuidado.

"Todo esto es mentira, desde que lo conozco a Dios no tengo ningún problema con nadie. A mí me mataron a dos hermanos y no hice nada, menos lo iba a hacer con esta persona que ni la conozco", se había defendido en su última ocasión de hablar el padre. Quien sí había admitido el crimen era Jorge, alias "Capullo": "Si alguien tiene que ser juzgado por este hecho somos yo y mi hermano Jonathan". Sin embargo, señaló que fue una riña, no un robo.

Díaz tenía 24 años cuando fue asesinado en 2012 por un grupo de personas que intentó robarle la motocicleta, los golpeó a él y a su amigo Jorge Luis Tiseira, que lo acompañaba, y le robaron las billeteras y las zapatillas.

Durante el juicio fue fundamental el testimonio del amigo de Díaz. "Nos voltearon de la moto y nos pegaron feo. A los dos nos quitaron la billetera y las zapatillas. A mí me dejaron en calzoncillos", contó Tiseira.