Ocurrió en Exeter, Reino Unido. La mujer fue apuñalada por un vecino al que había denunciado más de un centenar de veces. El hombre fue detenido luego de la agresión.

Una mujer se salvó de milagro luego de ser apuñalada varias veces por un vecino al que ya había denunciado en varias ocasiones.

Todo comenzó en el 2009 cuando el vecino de Helen Pearson, un mecánico de 50 años, se ofreció a invitarla a un concierto. Helen rechazó la oferta y así comenzó un siniestro acoso que duró cinco años y que terminó cuando la policía detuvo a Joseph Willis tras apuñalar a Pearson repetidas veces con unas tijeras.

Pearson había denunciado a Willis en 125 ocasiones. Durante esos cinco años el acosador había dejado un gato muerto en la puerta de su casa, había saboteado su coche, incluso pintó con spray amenazas de muerte en su propia calle además de haberla enviado notas siniestras en las que preguntaba a Helen si cuando fuese a por ella gritaría o se defendería.

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Tras el intento de asesinato en 2013, el caso de Helen Pearson ganó notoriedad y la policía del condado inició una investigación para entender qué pudo fallar para que no se hiciera nada ante sus reiteradas denuncias. El informe, hecho público este jueves, reconoce numerosos errores tanto individuales como colectivos a la hora de proteger a Pearson y apunta a tres agentes de policía, uno de ellos retirado, por mala conducta.

Tras lo sucedido, el jefe de policía de Exeter se disculpó ante la víctima y su familia por la actuación del cuerpo y aseguró que desde 2013 se han mejorado los protocolos en los casos de acoso para evitar situaciones como el infierno que tuvo que vivir Helen.

En declaraciones a The Guardian, Pearson aseguró que le es indiferente el resultado del informe. "Sigo sufriendo cada día por todo lo que me pasó", afirmado la mujer, que asegura que llegó a estar convencida de que el acoso seguiría hasta que fuese asesinada". Durante el juicio, el padre de Helen lamentó que nadie de la policía percibiera como la violencia iba creciendo día tras día y que su hija llegó a plantearse el suicidio para escapar del infierno en el que vivía. Un infierno que pudo acabar en asesinato si un motorista no hubiese visto la agresión y hubiese intervenido evitando la muerte de Helen, que fue apuñalada en ocho ocasiones.