La Selección teutona, que eliminó a Argentina en los últimos tres Mundiales, se quedó con la corona en la final ante Chile y llegará más entonado que nunca a Rusia 2018. Sin embargo, una "maldición" podría perjudicarlo.

Embed
La misma, tan rebuscada como real, reza que aquel equipo que se consagra en la Copa Confederaciones no puede repetir el título en la Copa del Mundo que le sigue.

Los ejemplos sobran y hasta Argentina fue "víctima" de esta racha. De hecho fue el primer campeón de la Copa Confederaciones (en Arabia en 1992) y dos años más tarde, en el Mundial de Estados Unidos, se fue en octavos de final ante Rumania.

En 1997, Brasil aplastó a Australia por 6 a 0 en la definición de la Copa Confederaciones de aquel año, que también se disputó en Arabia. Un año después, en Francia, perdió en la final ante el local el título del mundo.

En 2001, Corea y Japón organizaron la Copa Confederaciones y luego el Mundial. En la primera, Francia se coronó venciendo 1 a 0 en la final, pero un año después se iba a ir sin pena ni gloria de la Copa del Mundo, eliminada en primera ronda.

En 2005, en Alemania, Brasil se impuso 4 a 1 a Argentina en la final de la Copa Confederaciones y luego perdió con Francia en cuartos de final del Mundial.

Cuatro años más tarde volvió a gritar campeón en la Confederaciones ante Estados Unidos en Sudáfrica, pero se fue en cuartos de final de la Copa del Mundo tras caer ante Holanda.

Finalmente, el Scratch volvió a ser perjudicado por esta maldición en su propio Mundial, en el que protagonizó el recordado 1-7 ante Alemania que lo dejó afuera en semifinales. Un año antes había sido campeón de la Copa Confederaciones frente a España.

De esta forma, ahora le tocará a Alemania afrontar el Mundial de Rusia con la famosa maldición a cuestas y Argentina celebra, ya que ahora podría ser beneficiada en perjuicio de su peor verdugo. ¿Logrará quebrarla?