Lala recorre las calles de Shibushi en Japón con su pequeña mochila en busca de su propia cena. Sus dueños la encontraron atrapada en una red de pescadores y desde entonces forma parte de su familia.

La pingüina Lala fue curada y alimentada por una familia japonesa que la rescató de las redes de unos pescadores.

Cuando era pichona la alimentaron con un gotero. Con el paso del tiempo, el ave creció y quiso comida sólida. Sus dueños, los Hishimoto, hicieron de la satisfacción de esta necesidad, una lección de autosuficiencia.

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A las características conocidas de los pingüinos (carismáticos, fieles y expertos buceadores), habría que agregarle otra más: tienen una excelente memoria. Una vez que la llevaron a la pescadería, Lala aprendió el recorrido y hoy puede ir al mercado sin necesidad de guía alguna.

Sólo hace falta que alguien le coloque una mochilita en el lomo para traer los ricos pescaditos que compre. Todos los habitantes del pueblo de Shibushi mueren de ternura cuando ven al animal, con tanta gracia, caminar por las calles.

La simpática historia llamó la atención de la televisión japonesa. Un equipo de documentalistas cubrió la nota que rápidamente fue vista por más de nueve millones de personas en Youtube.

Pingüina Lala