La elección por parte de Cristina Kirchner para que represente al país ante el Reino Unido es toda una respuesta a la diatriba de Cameron.

La decisión de la presidente Cristina Fernández de Kirchner de nombrar a Alicia Castro como embajadora de Gran Bretaña demuestra la toma de posición de la Argentina en medio del conflicto por el reclamo de soberanía de las Islas Malvinas.



Castro, no sólo fue embajadora en Venezuela, sino que una de sus acciones más recordadas fue cuando, como diputada, desplegó una bandera estadounidense en la Cámara baja en repudio a una ley que exigía el Fondo Monetario Internacional (FMI).



El hecho ocurrió en mayo de 2002, cuando Diputados trataba la modificación de la ley de Quiebras.



Cuando fue el turno de hablar de la entonces legisladora del Frente para el Cambio, Castro desplegó la bandera, se levantó y la dejó frente al presidente del cuerpo.



"Si el Congreso se va a limitar a ser la escribanía del FMI sugiero que sean honestos, arríen la Bandera Nacional y procedan a seguir legislando bajo esta bandera", le dijo Castro al presidente de la Cámara baja, Eduardo Camaño, en un episodio recordado como "el banderazo".



La ahora funcionaria kirchnerista explicó que intentó “hacer bien gráfica la situación de humillación y de sometimiento que significa para la Argentina que el FMI legisle”.



“El FMI ya no se contenta con mandar en la economía en la Argentina, sino que, además, tiene una intromisión directa en la política”, sostuvo.



En tanto, desde la embajada de Estados Unidos emitieron un comunicado en el que repudiaron el hecho: “Desde el profundo respeto que el pueblo norteamericano tiene por los argentinos, le digo a la diputada Castro que esta gran nación no merece un gesto payasesco”.



Asimismo, Castro, quien era azafata en Aerolíneas Argentinas, también defendió la línea de bandera, al liderar entre 1991 y 2003 el gremio de los aeronavegantes.