Enrique Marquez
Enrique Marquez
*Un polémico libro plantea que las teorías de Sigmund Freud en realidad fueron forzadas y no tienen validez científica.
*El conjunto de intelectuales que participaron del trabajo se ocupa de destrozar cada una de las hipótesis que manejó la psicología durante más de un siglo.
*¿Será este libro un nueva herida narcisista que el padre del Psicoanálisis no pudo prever?
*¿Revelación o estrategia de marketing?

Con la reciente edición en castellano de “El Libro Negro el Psicoanálisis”, se enciende una vieja y renovada polémica entre detractores y devotos de Sigmund Freud. Decenas de especialistas, provenientes de diferentes países y disciplinas científicas, se dan cita en este voluminoso libro (656 páginas) para abrir un juicio sobre el psicoanálisis desde muchos puntos de vista ¿En el banquillo de los acusados? Freud y sus fieles seguidores.


Los eruditos en la vida y obra de Freud han demostrado los embustes respecto a la obra original. Por eso actualmente el psicoanálisis ha quedado relegado a la marginalidad en otros países. 
    


Cuando de fieles seguidores se habla, Francia y Argentina están a la cabeza. Así lo anticipa Catherine Meyer, editora de la obra, sin dejar de señalar que “esta situación es única en el mundo” y que gracias a las numerosas impugnaciones y “los eruditos en la vida y obra de Freud que han demostrado los embustes respecto a la obra original”, actualmente el psicoanálisis ha quedado relegado a la marginalidad en otros países.

El desfile de acusaciones es apabullante y, a la vez, estremecedor. Basta leer la revisión histórica y documentada de los clásicos historiales clínicos que utilizó Freud para forjar sus teorías, y las dudas se disipan rápidamente sobre el por qué del título del libro.


 


Resultados terapéuticos que nunca existieron, agravamiento de pacientes, instalación de falsas memorias y un sinfín de mentiras, fracasos y ocultamientos son parte de los entretelones que se revelan del padre del psicoanálisis y “el modo que ha logrado convencer al mundo entero de la superioridad de su método sobre otros métodos psicoterapéuticos”.

Entre los aguijones más punzantes, se destacan los capítulos del psicólogo belga Jacques Van Rillaer - autor de un clásico entre los críticos, “Las Ilusiones del Psicoanálisis” (1980) -  quien da rienda suelta a toda la autoridad y conocimiento profundo que le permiten su condición de ex–psicoanalista.


 


“Los argumentos de los lacanianos son, como muchísimos razonamientos del propio Maestro, conceptualmente incoherentes y, para toda persona dotada de racionalidad, completamente rechazables.” 

    

Demuestra, en forma irrefutable, algo que ya había sostenido el prestigioso psicólogo alemán H. Ebbinghaus sobre las pretensiones freudianas: “Lo que es nuevo en estas teorías no es verdad, y lo que es verdad no es nuevo.”

Como no podía ser de otra manera, al oscurantista y adorado Jacques Lacan también le dedican sus páginas. Mientras que Mikkel Borch-Jacobsen no tiene empacho en definir al lacanismo como “una maravillosa ilustración del carácter oportunista y camaleónico del psicoanálisis”, Filip Buekens concluye en su decodificación: “Los argumentos de los lacanianos son, como muchísimos razonamientos del propio Maestro, conceptualmente incoherentes y, para toda persona dotada de racionalidad, completamente rechazables.”

En definitiva, es un libro ácido y polémico, invita al debate y golpea fuerte en las puertas del templo de los psicoanalistas argentinos. Es accesible al lego y de ineludible lectura para los especialistas. Pensar que Freud alguna vez habló de los “tres males o humillaciones narcisistas” que aquejaban al hombre, ¿será este libro una cuarta herida narcisista que el padre del Psicoanálisis no pudo prever?