*

- 11 de febrero de 2013 - 13:17

Disfunción eréctil: ¿problema del hombre o de pareja?

La Licenciada responde uno de los mitos sexuales más importantes de la modernidad.
Tengo un problema, mi pareja tiene dificultades con la erección. La situación es agobiante, noche tras noche lo intentamos, y mientras nos acariciamos todo va bien, con una erección normal, pero es ponerse el preservativo e inmediatamente se le baja. No lo entiendo, porque él es muy joven. Ya no sabemos qué hacer, se me han pasado miles de cosas por la cabeza: que yo no le atraigo, que no le gusta mi cuerpo, ¿qué podemos hacer? ¿Será que yo no le gusto?

La disfunción eréctil, definida como la "incapacidad para alcanzar una erección lo suficientemente rígida hasta finalizar el acto sexual", es el gran fantasma de cualquier hombre, pero también de sus parejas. No es solamente el placer lo que se perturba, sino también la autoestima. Y la pregunta que en algún momento aparece es ¿"será él o seré yo"?

Frente a algún problema de erección, los hombres suelen temer que sus compañeras los consideren 'poco hombres', o que los abandonen por no poder complacerlas. Pero curiosamente lo que se encuentra en consulta es que con frecuencia estas mujeres suelen preocuparse porque temen no ser lo bastante atractivas para ellos, se sienten mal porque piensan que tal vez la culpa es suya porque no les excitan.

Cuando el mecanismo de la erección no funciona es realmente difícil pensar en que hay una causa única. Más allá de los factores médicos, farmacológicos y psicológicos, la relación de pareja y los diferentes sucesos que se dan en la escena íntima tienen su influencia. Muchas veces cuesta asumir una responsabilidad aunque sea parcial, pero en una relación de dos es importante ser conscientes de lo que aportamos al problema y de lo que podríamos sumar en la solución.

La preocupación de la mayoría de las mujeres es que la causa se relacione con su poco atractivo físico, el fin del amor o una infidelidad. Sin embargo los factores de relación que afectan a la función eréctil suelen ser otros, por ejemplo: la angustia de la mujer, que la lleva a estar demasiado pendiente de la erección de su pareja, lo cual lo pone más ansioso a él; la estimulación sexual pobre o inadecuada, a veces por timidez o por miedo a lo que pensará la pareja; los enojos, reproches o presiones relacionados con el problema, que aumentan la angustia de su compañero; las comparaciones sutiles o explícitas con parejas anteriores; la negativa a buscar alternativas de placer no coitales; el sabotaje de las diferentes terapias médicas o psicológicas.

Aparezca o no la erección se puede disfrutar con la pareja de las caricias, de los besos, del sexo oral, etc. Esto también es hacer el amor. Cuando uno de los dos tiene cierta tensión ante el coito, es conveniente olvidar el coito por un tiempo y centrarse en otras relaciones, en explorarse y descubrirse a nivel erótico, en relajarse juntos en una situación erótica, darse tiempo para conocerse los cuerpos. Hablar, bromear, jugar, acariciarse y conocerse, e ir creando un clima de confianza. A veces un poco de confianza, y quitarle peso al coito, es suficiente para que todo se convierta un juego y se pueda incluir el coito (como un juego más).

Por ello, la disfunción eréctil pone a prueba no solo la capacidad de afrontar dificultades en el hombre, sino también en la pareja. Una relación puede salir fortalecida si enfrentan el problema de a dos y encuentran una solución efectiva.


Lic. Diana M. Resnicoff.
Psicóloga clínica. Sexóloga clínica.
TE: (54-11)4831-2910
E-mail: dresni@gmail.com
Página Web: www.e-sexualidad.com

Otras Relaciones

Lo que más te interesa

 
Comentar esta nota