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- 04 de marzo de 2013 - 13:59

Sacá el deseo del freezer

No hay que preocuparse, porque las ganas pueden volver.
En muchas parejas estables, cuando pasan los primeros fuegos y la relación avanza hacia etapas nuevas, de mayor apego, la excitación decae y el encuentro sexual se vuelve esporádico, cuando no distante y vacío. Mujeres y hombres con varios años de relación confiesan que su pareja ya no los excita y que su vida sexual resulta ser prácticamente un agobio. A la hora de la intimidad, utilizan una serie de excusas, y llegan a convencerse que la sexualidad es un fenómeno complementario y optativo en sus vidas.

La consulta por falta de deseo sexual es muy frecuente. Y afecta sobre todo a las mujeres, que llegan al consultorio diciendo "puedo vivir perfectamente sin sexo y sin orgasmos". Es cierto que uno puede tener encuentros sexuales sin orgasmos, pero si el sexo ya no implica placer, no habrá ganas de futuros encuentros, y el deseo decaerá.

Estresados y desganados

Indudablemente, el estrés es uno de los principales enemigos del deseo. También lo deterioran la falta o el exceso de trabajo, las angustias y las frustraciones. Estamos insertos en una sociedad en donde todo es rápido y se trabaja mucho. Donde, lamentablemente, nos han enseñado a privilegiar el deber por sobre el placer. Entonces, cuando uno vuelve a casa, en lo que menos piensa es en tener intimidad.

Esta realidad justifica eso de que "no hay tiempo para el sexo". Cuando eso sucede, lo que se hace es patear la situación para un mañana que nunca llega. Pero no sólo desaparece el sexo: no hay caricias, no hay besos, no hay aproximación, dejan de comunicarse.

Reconstruyendo el deseo

El deseo sexual no es siempre el mismo, tiene tintes; es como un músculo, que hay que ejercitar, construirlo permanentemente. Y para eso no es necesario llenar la casa de velas y sahumerios, ni comprar ropa interior atigrada, usar aceites esenciales o anotarse en algún curso de sexo tántrico. Significa buscar estímulos, recuperar el placer, el goce. Empezar por tener más diálogo y, también, por mirar al otro, porque las parejas que se ignoran sexualmente han dejado de mirarse. Parte de la atracción está en la mirada, en hacerle saber al otro que es valioso y especial.

Es clave recordar que sexualidad no significa genitalidad. Muchos de nosotros olvidamos que nuestro mayor órgano sexual es la cabeza. Si uno no mantiene activo el cerebro, nada erótico ocurrirá. Y, por el contrario, mientras más uno fantasee, más ganas habrá.

Tips para reavivar el deseo sexual

El deseo, el gran motor que pone en marcha la excitación, el orgasmo y el placer, no es un don con el que nacemos. El deseo se desgasta si no se es hábil, si no se tienen permisos sexuales para jugar en pareja y si no se tiene cierta educación sexual.

Uno de los primeros pasos a tener en cuenta para reavivarlo es defender un espacio privado. El sexo requiere tiempo. Si esperamos hasta las 12 de la noche para tener ganas de mejorar nuestro deseo sexual, lo más probable es que optemos por dormir.

Para los que no puedan desengancharse de las obligaciones, lo mejor es hacer un plan para la intimidad con el otro, fuera de la casa que comparten.

Cada tanto retomá un diálogo sobre tus gustos y los de tu pareja. La vida cambia, los gustos cambian. Aquella posición que más te gustaba, hoy no tanto. Es bueno que tu pareja lo sepa y sepas lo que a él/ella le gusta: ahora y en esta época de la vida.

Las fantasías son buenos afrodisíacos, que aumentan el deseo y el erotismo
Pueden utilizar material erótico para estimularse mutuamente: desde videos, fotos, vibradores, dildos y otras ayudas sexuales. La lencería erótica puede ser un buen estimulante, al igual que la lectura de ciertos libros desde el Kamasutra al Ananga Ranga, pasando por Bocaccio, Ovidio y escritores como Annaïs Nin, Henry Miller, H. D. Lawrence o Erica Jong.

Los besos deben estar incluidos en este menú y tenemos que embriagarnos de besos: besos cortos, profundos, suaves, apasionados, húmedos o secos, largos o breves.

Tengan un día erótico distinto para cada uno. Esa jornada estarás a su disposición para lo que te pida. Serás un esclavo o una esclava en el amor, al menos por un día. Si se entregan con confianza, luego serán recompensados cuando sea su turno.

  • Regálense un baño de inmersión o una ducha juntos
  • Disfruten de los masajes eróticos o relajantes, dando y recibiéndolos
  • Gocen de los juegos sin la obligación de la penetración
  • Mantenete sexy, saludable y no te olvides de la higiene

Agreguen a esta lista todos los ingredientes que se les ocurran: pueden darse el permiso de ser creativos, imaginativos, impredecibles, verdaderos artistas del erotismo y la sensualidad, actores principales de esa danza conjunta que es el encuentro sexual.

Y si todos estos intentos no funcionan hay que pedir ayuda a un especialista. Pero no te entregues a una vida sin deseo, sin placer. Reencontrate con vos y con el otro.

Lic. Diana M. Resnicoff. Psicóloga clínica. Sexóloga clínica.
TE: (54-11)4831-2910
E-mail: dresni@gmail.com
Página Web: www.e-sexualidad.com

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