Un reducido grupo de fanáticos fueron espectadores privilegiados en la base argentina Carlini. Ahora los estadounidenses sueñan con tocar en el espacio.
Metallica, la legendaria banda estadounidense de heavy metal, vivió su presentación en la Antártida como "una experiencia increíblemente interesante" y "extraordinaria", en palabras del guitarrista del grupo, Kirk Hammett.

Integrada por James Hetfield, Lars Ulrich, Hammett y Robert Trujillo, Metallica ofreció un insólito concierto para un reducido grupo de público que siguió su actuación a través de auriculares en un área acondicionada del helipuerto de la base argentina Carlini.

Los músicos llegaron desde Ushuaia a la Antártida junto a la expedición que asistió al concierto, compuesta por alrededor de un centenar de personas, entre ellos los 19 jóvenes ganadores del concurso organizado por "Música Zero" para acompañar a Metallica en esta singular actuación.

La banda ha tenido oportunidad de admirar el entorno en un recorrido por los alrededores de Carlini y ha podido reunirse con sus admiradores, procedentes de México, Argentina, Colombia, Chile y Costa Rica, y recibir algunos regalos de sus fans.

"Estamos muy contentos de estar aquí", apunta Lars Ulrich, uno de los fundadores del grupo, que disfruta de esta iniciativa fuera de lo común que podrá verse también a través de internet. "En nuestra larga carrera ver que todavía pueden suceder este tipo de cosas es muy lindo", continúa el batería de Metallica, que ha vendido más de 100 millones de discos en sus treinta años de historia.

Se trata de un "desafío" que el grupo no podía rechazar, agrega Hammett en declaraciones al reducido grupo de periodistas que acompaña a la expedición,

De hecho, recuerda, actuaron en 1996 en el Polo Norte y se plantearon entonces la posibilidad de hacerlo también en el extremo opuesto del mundo.

"Queremos tocar en todos los lugares donde podamos en el planeta", sostiene el músico, y "hace unos meses, cuando nos llamaron y nos lo plantearon, dijimos, perfecto, y aquí estamos".

"Siempre fuimos una banda a la que le gustó romper barreras y abrir puertas (...) y no queremos escuchar a nadie que diga Metallica no puede hacer esto porque es una banda de rock", insiste.

No obstante, admite que "no me habría imaginado nunca tocar para un pequeño grupo de personas en medio del hielo" y está dispuesto a sacar la mejor experiencia de esta "oportunidad única" .

El espectáculo ha requerido el montaje de más de 25 toneladas de equipos, desde instrumentos a placas solares y carpas, bajo un estricto protocolo con el objetivo de evitar daños medioambientales.

En el helipuerto de la base Carlini se han instalado varios domos -carpas con forma de iglú-, preparados para soportar vientos de hasta 150 kilómetros/hora, donde se desarrollará el concierto.

La convocatoria se ha convertido en un auténtico acontecimiento para los científicos que se encuentran en Carlini y en las bases vecinas, dispuestos a sumarse al evento sin sobrepasar los límites de público permitidos para evitar un impacto ambiental.

Tras esta aventura, el grupo prepara un nuevo disco para 2014 y no descarta presentarse en algunas capitales sudamericanas, como Buenos Aires o Santiago de Chile, aunque evitan concretar sus planes.

En el futuro, "queremos seguir haciendo cosas que no hemos hecho antes", apunta Hammet.

Después de la Antártida, todo puede pasar, incluso Metallica "en una estación espacial", bromea Lars Ulrich.