Cientos de fanáticos se concentraron en los alrededores de Copacabana, donde se juntaron para alentar a la Selección Argentina que mañana debutará frente a Bosnia.
Río de Janeiro es el corazón del Mundial, es la sede que mejor refleja la pasión y la alegría con la que gran parte del pueblo brasileño esperó esta competencia, pero hoy los colores que dominaron las pasarelas de las playas de Copacabana fueron el celeste y blanco de los argentinos a la espera del debut en el Maracaná.

Las calles que enfrentan al balneario carioca más popular fueron el escenario copado por cientos y cientos de argentinos de distintas parte del país. Combis adaptadas como mini departamentos para cinco personas, un automovil en el que duermen cuatro amigos bahienses o un viejo ómnibus, esfuerzos siderales para vivir in situ el Mundial.

De a pie, en autos, combis y ómnibus, todos ellos desprolijamente estacionados frente al lugar en el que se realizará la Fan Fest, los hinchas, con banderas, camisetas, o algún elemento que los distinga como tales, inundaron las populares playas de esta ciudad.

Por unas horas, Río de Janeiro fue argentina. El domingo será el debut de la selección de Alejandro Sabella frente a Bosnia, en un Mundial que vive de sorpresas.

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