* Un film pone dudas sobre el origen del fenómeno que origina el cambio climático.

Dos películas, dos visiones y mucho más que un par de polémicas sobre el fenómeno más controversial de las últimas décadas. Acusaciones cruzadas, intereses políticos y el cuestionado rol de la ciencia y los medios.

En la película The Great Global Warming Swindle (El Gran Fraude del Calentamiento Global), emitida por el Channel 4 británico, un grupo de prestigiosos científicos de distintos organismos y universidades de todo el mundo lograron a fuerza de pruebas y razonamientos críticos hacer tambalear lo que por estos días parece irrefutable: la teoría del calentamiento global.

El filme es claramente la contracara de “An Inconvenient Truth” (Una verdad incómoda), la película impulsada por el ex vicepresidente estadounidense Al Gore quien, por estos días, se convirtió en el nuevo paladín de la lucha ambientalista que busca acabar con la emisión de dióxido de carbono.


Para los realizadores de "El Gran Fraude..." la visión de Al Gore es "irreal y apocalíptica"


Pero para entender de qué se trata esta disputa donde pugnan intereses científicos, políticos y financieros vale conocer las posiciones contrarias desde los diferentes documentales.

En “Una verdad incómoda”, Al Gore presenta datos aparentemente incontrastables sobre el aumento del dióxido de carbono en la atmósfera debido al uso de petróleo y carbón y el aumento de la temperatura, ocasionando el veloz deshielo de los glaciares y tremendas sequías a causa de las altas temperaturas.

Siempre avalado por investigaciones científicas, Al Gore resalta en el largometraje, dirigido por Davis Guggenheim, la necesidad de que lo países, especialmente los que no suscribieron el protocolo de Kyoto (como Estados Unidos), asuman la responsabilidad de frenar las emisiones contaminantes así como que las personas, en su ámbito de acción, controlen el uso de la energía y del agua.


 


El Protocolo de Kyoto es un mecanismo internacional acordado en 1997 y surgido del Convenio Marco sobre Cambio Climático de la ONU (UNFCCC). Reunió en un principio a 55 naciones industrializadas para hacer frente al cambio climático y minimizar sus impactos. Estos países representaban en ese momento el 55% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Hoy son 129 los países que lo han ratificado alcanzando el 61,6 % de las emisiones. Los Estados Unidos no firmaron el acuerdo, país del que Al Gore fue vicepresidente.

El peligro de la onda verde

Para los realizadores de “El Gran Fraude…” es irreal y apocalíptica la visión que propagan ciertos medios, científicos y políticos sobre el fenómeno conocido como Calentamiento Global. Así, para sostener su visión consultaron a expertos de la NASA, la Sociedad Meteorológica Estadounidense, profesores las Universidades de Virginia, Londres y expertos del MIT.

Si bien no niegan la existencia del cambio climático, consideran que este fenómeno no se debe exclusivamente a la intervención (y polución) humana. De hecho, esta incidiría en porcentajes extremadamente bajos. ¿Entonces, qué produce los innegables cambios meteorológicos?

Su postura es que el clima de la tierra siempre está cambiando y lo hizo mucho antes de la revolución industrial. Para muchos de los entrevistados, el filme de Al Gore “es extremadamente emocional” y se basa en una sola evidencia (el incremento del dióxido de carbono) tomada del análisis de los hielos antárticos.

En realidad sería la acción del sol y sus exhalaciones de explosivos gases tóxicos, junto con los emanados por los océanos, lo que estaría generando los actuales (y esperables) fenómenos climáticos.


 


El rol de Thatcher

Rastreando el origen del término en cuestión (a saber, calentamiento global), todos los caminos conducen a la dama de hierro. Si, Margaret Thatcher. Al decir de los críticos de esta película, habría sido la ex primer ministro británica quien habría sugerido la investigación del fenómeno y tentado a los investigadores: “Hay dinero sobre la mesa para que lo comprueben”, dicen que habría dicho la ex Primer Ministra británica. Por aquellos años, nació el Panel Intergubernamental sobre Calentamiento Global (IPCC) dependiente de Naciones Unidas y principal órgano financiero de las investigaciones.

Desde “El Gran Fraude…” consideran que desde aquí nació una versión simplista que planteó el tema con fanatismo y elocuencia, dando por tierra estudios previos acerca del origen del cambio climático.

Para Patrick Moore, cofundador de Greenpeace, fue en ese momento donde se debió alertar el peligro del lenguaje verde, usado con fines políticos. Es que, paradójicamente, la visión de Thatcher coincidió con la de algunos ambientalistas neomarxistas que desde la izquierda anticapitalista se empecinaron en denunciar la incidencia humana en el calentamiento global.


En el crítico film también se cuestiona la histeria, descuido y parcialidad de los medios de comunicación    


También se denuncia la decena de miles de millones de dólares invertidos en investigaciones destinadas a estudiar las dos palabras en cuestión, con el peligro de que el fenómeno generado supere ampliamente a la teoría. Es decir que la bola de nieve del desconocimiento puede llegar a ser más nociva que los efectos del fenómeno en cuestión.

Para el creador de Greenpeace “ser escéptico a la letanía del calentamiento global de pronto es como negar la existencia del Holocausto”. Así se investigaría “más calentamiento del real” corriéndose el riesgo de que la ciencia se preocupe más por la búsqueda de lo “interesante” que de lo “certero”. 
 
Histeria, descuido, parcialidad son algunas de las críticas contra los medios de comunicación en el tratamiento de esta temática. Se los acusa de hacer propaganda y de inculcar un discurso apologético en la sociedad. Como para incomodarse y replantear el abordaje de estos fenómenos.


 


Mañana en minutouno.com, expertos argentinos se suman al debate.