*En el pueblo de Olascoaga, Máximo Coñequir, lonko (jefe) Mapuche de la una comunidad Melinao, armoniza la energía de sus pacientes mediante la imposición de manos y hierbas naturales.


La imposición de manos y los sanadores suelen tener mala prensa. Basta con mencionar algún caso resonante que inmediatamente surge la polémica entre los que creen y los que  no. El recuerdo del famoso personaje de “manochanta” interpretado por Alberto Olmedo se menciona como ejemplo de estafa, sin embargo, nadie tiene argumentos para  refutar los resultados contundentes de quienes se han visto beneficiados, dejando a la ciencia con la boca abierta.


 


El padre Mario Pantaleo, fallecido en 1992,  ha sido uno de los representantes más respetados de esta práctica en nuestro país. Miles de testimonios avalaron su capacidad de diagnosticar y sanar. En González Catán, donde está su obra, todavía desfilan muchos seguidores quienes, aún muerto, le siguen pidiendo su intervención.


 


En estos días, fue noticia que a 200 Km. de Capital Federal, en el pueblo de Olascoaga,  Máximo Coñequir, lonko (jefe) Mapuche de  la una comunidad Melinao, armoniza la energía de sus pacientes mediante la imposición de manos y hierbas naturales.



 


Este sería un caso más, si no fuera que Coñequir recibe a la gente en el Centro de Salud Intercultural creado en  la estación ferroviaria de Olascoaga, a 15 kilómetros de Bragado, por el Ministerio de Salud bonaerense. El lugar está situado frente al centro sanitario del pueblo. Sin duda, una hecho que marca un antecedente en torno a un tema controvertido.


 


 


Fe, ante todo


 


Tener fe en esta práctica es la base indispensable para quienes optan por un sanador, que no necesariamente tiene que ser un cura o estar relacionado con alguna religión. Respetar esta creencia es la actitud ideal de quienes no tienen suficiente información al respecto o desconfían de todo lo que pertenezca a la medicina alternativa.


 


Claro está que la mala prensa suele tener un fundamento. Se conocen muchos casos de personas sin escrúpulos que se aprovechan del sufrimiento de la gente para ganar dinero, sin importarles en absoluto el daño que le puedan ocasionar. Por lo tanto, estar informado, buscar referencias, escuchar con atención testimonios y no abandonar ningún tratamiento médico que se haya comenzado, es la fundamental para evitar prejuicios.


 


 


¿Qué sucede en la imposición de manos?


 


Nada misterioso, sucede cuando una persona se somete a la imposición de manos. Partiendo de la base de que se cree en el Aura o campo energético que envuelve el cuerpo del ser humano y penetra en él, se podrá comprender mejor el proceso de “sanación espiritual”, como se lo suele llamar.


 


Ese campo energético está íntimamente relacionado con la salud y el bienestar de las personas. Cuando alguien está enfermo, refleja una energía estancada o desequilibrada que altera el aura y la mancha de colores oscuros. De lo contrario, cuando una persona está saludable, lo rodearán colores brillantes.


 


El verdadero sanador será entonces quien tenga una elevada percepción sensorial que le permita ver, oir, tocar, gustar y oler cosas que no son simples de ser percibidas por la totalidad de las personas. Podrá abarcar problemas físicos como psicológicos y aportar los medios para resolver esos inconvenientes.


 


En esta práctica suele tomar como premisa que la mayoría de las enfermedades son psicosomáticas o causadas por una combinación de traumas psicológicos y traumatismos físicos, y se trata de revertir el proceso patológico. 


 


Cuando impone sus manos, el sanador trabajará entonces en el campo energético de la persona para reequilibrarlo, cuando esto sucede se genera salud.


 


El caso del Mapuche Máximo Coñequir quizás sea el puntapié inicial para que la medicina tradicional y los métodos alternativos se complementen sin prejuicios y con la seriedad necesaria en pos del paciente.