*A raíz del caso de la modelo, quien se recupera de un cáncer de útero provocado por HPV que le diagnosticaron hace 5 años, minutouno.com dialogó con dos especialistas para indagar sobre esta enfermedad de transmisión sexual.

  • A raíz del caso de la modelo, quien se recupera de un cáncer de útero luego de que le diagnosticaran HPV hace 5 años, minutouno.com dialogó con dos especialistas para indagar sobre esta enfermedad de transmisión sexual.
  • De los 100 tipos que se conocen de este virus, 13 son considerados de alto riesgo. Y según un relevamiento del Hospital de Clínicas, el 17% de las mujeres infectadas de entre 15 y 65 puede llegar a tener el subtipo cancerígeno.

La historia de Dolores Moreno, quien recién después de 5 años se animó a contar que le diagnosticaron HPV cuando estaba embarazada de su hijo y que este virus derivó en un cáncer de útero del que se recupera actualmente, instaló la incertidumbre sobre esta enfermedad, un tanto desconocida.

Científicamente, el HPV o Virus de Papiloma Humano es una infección vírica frecuente de transmisión sexual. Aunque, Laura Elberger, ginecóloga especialista en fertilidad, aclara a minutouno.com: “También aparecieron chicas infectadas que no han tenido relaciones sexuales, con lo cual hay otras vías de contagio que aún no están tan claras”.

Lo cierto es que la mayoría de las personas son portadoras sin saberlo. ¿Por qué?, precisamente porque no siempre se manifiesta de una manera visible. Tal como explicó a minutouno.com Ernesto Crescenti, director médico del Instituto de Inmuno oncología, se conocen 100 tipos de este virus, 13 de los cuales son de alto riesgo y guardan una relación causal demostrada con el cáncer de cuello uterino. Además, un relevamiento del Hospital de Clínicas sostiene que el 17% de las mujeres infectadas de entre 15 y 65 poseen el subtipo cancerígeno.

Según el médico, algunos se presentan en forma de verrugas genitales (suelen ser los más benignos) y los más riesgosos pasan inadvertidos para el paciente (manchitas o lesiones internas) salvo que se haga la prueba "Hybrid Capture 2".  “Hay que concientizar a las mujeres para que exijan el estudio de HPV en los chequeos ginecológicos de rutina”, destaca.  

Sin embargo, Elberger asegura que a través de exámenes como el papanicolau y la colposcopía, es posible detectar dicha enfermedad. “En la colpo se pueden encontrar las manchitas de color blanco y con el resultado del pap advertir si hay células compatibles con este tipo de virus. Si existe la sospecha, se hace una biopsia del lugar donde se encuentra la lesión y se confirma el diagnóstico con el patólogo”, aclara.

El tratamiento adecuado

Una vez descubierto el virus, los pasos a seguir dependerán del tipo de lesión que presente la persona. Como se mencionó anteriormente, cuando se manifiestan de manera externa y visible en forma de verrugas, se las trata de manera local.

En ese caso, los especialistas consultados explicaron que el procedimiento se realiza en consultorio y consiste en aplicar una suerte de ácido o trabajar mediante frío sobre las lesiones. También se las puede quemar directamente.

En cambio, cuando el tipo de papiloma es pre-cancerígeno, hay que hacer un tratamiento más agresivo llamado “conización”, es decir, cortar la parte del cuello del útero que se encuentre comprometida (como le hicieron a Dolores Moreno).

Acerca de la recuperación y el alta, uno de los fantasmas que sobrevuela el HPV es que se trata de un virus que, una vez contraído, permanece en el cuerpo de la persona para siempre. Sin embargo, los especialistas señalan que, el hecho de que permanezca de por vida en el organismo, no significa que se vuelva a manifestar. Incluso, muchas personas entran en contacto con el virus en algún momento y lo eliminan espontáneamente al cabo de unos meses.

“Es periódico, hay mujeres que lo tienen y desaparece sólo, otras que lo tratan y nunca más se les presenta y otras que se les reactiva cada tanto”, resume Crescenti.

Mejor prevenir que curar

Pensada para aquellas jóvenes que aún no mantuvieron relaciones sexuales, hace un tiempo desembarcó en la Argentina una vacuna contra esta enfermedad llamada “Gardasil”, aprobada por ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos Alimentos y Tecnología Médica) y con una eficacia comprobada de, por lo menos, 4 años.
 
“Está más bien indicada para chicas mayores de once. Incluso después de los nueve ya se la pueden suministrar. Por eso es tan importante el papel de los padres, porque es una decisión de ellos”, comenta Elberger.

Pero como es muy reciente en el mercado local, todavía posee un costo alto. La vacuna consta de 3 dosis (intercaladas en el lapso de 6 meses), cada una con un valor de $900 aproximadamente.