*

05 de noviembre de 2007 - 08:13

La ex "gatita" de Porcel responde a los lectores de minutouno.com y pide sólo una oportunidad

*La semana pasada minutouno.com reveló la historia de Sandra Bergenfeld, la nueva funcionaria del organismo que controla las cuentas de la Ciudad.
*Hoy, la ex "gatita de Porcel" y actual legisladora kirchnerista, salió a contar su historia en primera persona.
Bergenfeld porcel
No se enoja cuando le recuerdan su trabajo como “gatita” de Jorge Porcel durante los ’80. Tampoco se molesta si tiene que hablar de su pasado macrista. Ni de su buena relación con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández. Y menos aún si tiene que dedicar unos minutos a explicar por qué ahora Sandra Bergenfeld es una ferviente funcionaria K o por qué denunció a Jorge Telerman por usurpación de título en plena campaña electoral.

Sólo pide que le den una oportunidad para demostrar que está capacitada para el papel de funcionaria, y que nada tiene que ver su paso por el espectáculo con la función pública. Por eso, Sandra Bergenfeld sale a responder a los lectores de minutouno.com

Me parece válida la desconfianza de la gente. Hay un gran preconcepto para con los políticos y no se puede evitar, y si a los ojos de la gente nuestro pasado puede resultar dudoso, denme una oportunidad de demostrar mi capacidad”. Eso pide la legisladora porteña que en un mes y días asumirá su cargo al frente de la Auditoría de la Ciudad, organismo que controla las cuentas y obras en la Capital Federal.

Me parece válida la desconfianza de la gente. Hay un gran preconcepto para con los políticos y no se puede evitar", dice Bergenfeld.    

En la nota en que minutouno.com recordó su pasado revisteril y su presente político, los lectores dejaron sus comentarios. Buenos, malos, despectivos y comprensivos. Todos pudieron opinar sobre ella. Es por eso que Sandra Bergenfeld, conocida en los ’80 por su nombre artístico, Sandra Rubio, quiere contar su historia.

Lo comentarios de los lectores me parecen bien. De hecho está perfecto que exista la posibilidad de opinar. Además la nota tiene datos puntales y no está realizada con mala fe”, sostiene, y recuerda: “Cuando asumí como legisladora repartieron carpetas con mis fotos de esa época como operación política. Es ese momento fue muy duro. Di notas a todos lados; no se me puede perseguir por eso. Mi paso por el espectáculo no está en mi currículum porque creo que no hace a la actividad profesional que desarrollo”.

Todavía se acuerda de su paso por “Las gatitas y ratones de Porcel”, allá por 1987. “Es un trabajo lícito, además siempre fui y soy laburadora. Hubiera seguido en el mundo del espectáculo pero entre irme de gira con Porcel y mi embarazo, opté por lo segundo”, apunta.

La legisladora viene de una familia de buena posición económica. Mujer de Barrio Norte, se crió en los coquetos alrededores de plaza Francia. Como toda joven de los ’80, dice, estudiaba danza jazz. Uno de esos días, Ricky Pashkus, su coreógrafo, la llevó a trabajar como su asistente. Así empezó. Primero en el programa “Badía y compañía”, con Juan Alberto Badía, después con Tato Bores. Siempre como asistente de Pashkus.

“Recuerdo esa época con cariño. Haber salido de la burbuja de la clase alta y haberme abierto sola me sirvió para sensibilizarme mucho socialmente", asegura.    

Hasta que un día una bailarina de Bores brilló por su ausencia y Sandra Rubio, por aquel entonces, bailó en su lugar. Después de girar por teatros y otros programas, llegó el mundo de las Gatitas. Allí fue cuando su familia puso el grito en el cielo. Chica bien, con padre empresario y relacionado con el mundo de la política, no debía pertenecer a ese mundo. Ella quiso rebelarse y se afirmó aún más en su trabajo con Porcel. Se olvidó de la facultad y se dedicó full time a la danza.

“Recuerdo esa época con cariño. Haber salido de la burbuja de la clase alta y haberme abierto sola me sirvió para sensibilizarme mucho socialmente y ver qué pasaba con los sectores más humildes”, asegura años después, ya designada en un cargo estratégico en la administración porteña. Pero un día quedó embarazada y optó por el bebé en vez del trabajo. Así se alejó de la televisión y empezó a desarrollarse en el ámbito privado.

Si no hubiese quedado embarazada creo que hubiese seguido en el mundo del espectáculo. Pero es muy difícil tener en contra a tu familia. Sola no se puede. Me sorprendió cómo se entrenaba, cómo se trabajaba… en el mundo del espectáculo hay mucho laburo. Y eso no se ve”, asegura.

Cuenta, a modo de respuesta a los lectores de minutouno.com, que se recibió de abogada en 2001, que tiempo después entró en la política y que siempre -claro, después de la televisión-, trabajó en el área legal. Hoy tiene 44 años, un master de colegios públicos y va por su segunda maestría en derecho ambiental.

Desde el 10 de diciembre, esta ex macrista de paso fugaz por el partido del jefe de Gobierno electo estará ni más ni menos que al frente de la Auditoría de la Ciudad.    

Está orgullosa de haber pasado por el mundo del espectáculo y de haberlo dejado a sus 25 años por el embarazo. También se enorgullece de haber sido la funcionaria que denunció a Telerman por “la usurpación de título”, al dar a conocer que no era licenciado. Claro que, si bien la denuncia fue contundente, fue realizada en plena campaña electoral a jefe de Gobierno, mientras su espacio político (con el ministro de Educación Daniel Filmus a la cabeza) se enfrentaba a Telerman.

Sandra Bergenfeld no se esconde. Y no reniega que la televisión y la danza fueron sus primeros amores. En breve controlará las cuentas de la Ciudad. Para muchos será una política más. Para otros, una “Gatita”. Pero lo cierto es que desde el 10 de diciembre, esta ex macrista de paso fugaz por el partido del jefe de Gobierno electo estará ni más ni menos que al frente de la Auditoría de la Ciudad, organismo que controla las cuentas y obras en la Capital Federal.

Otras Relaciones

Lo que más te interesa

 
Comentar esta nota