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15 de noviembre de 2007 - 07:00

Transpirados y angustiados: descubrieron que las personas que sudan mucho sufren


  • Además, se sienten excluidas de su vida social porque sienten vergüenza, según un estudio realizado en Alemania. El informe advirtió sobre los daños psíquicos que provoca la hiperhidrosis.

Quienes tienen ese sudor en las manos fuera de lo normal se sienten incómodos y excluidos de su vida social porque sienten vergüenza. Así lo afirma un informe médico. El estudio practicado en Alemania y difundido por la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD) advirtió sobre los daños psíquicos que provoca una enfermedad que se denomina hiperhidrosis y que se caracteriza por provocar un sudor excesivo en quienes la padecen.

Ese informe destacó que el 73% de las personas que sufren sudor en exceso se sienten emocionalmente perjudicados y socialmente afectados, debido a que se les dificulta su actividad diaria.

Laura Mijelshon, miembro de la SAD y docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA), indicó que "esos pacientes sufren de manera silenciosa día a día, ya que evitan el contacto social y hasta dar la mano para no mojar al otro" debido a que no pueden controlar el sudor en varias partes de su cuerpo.


Una de las alternativas que manejan los especialistas para tratar la hiperhidrosis es la cirugía que consiste en una ablación selectiva de los ganglios simpáticos paravertebrales a nivel cervical.    

 


En ese sentido, Mijelshon explicó que "la hiperhidrosis palmar y plantar suele afectar a más los niños desde edades tempranas, lo que se les convierte en un verdadero problema". La experta señaló que "aprender a escribir y utilizar cierto tipo de calzado, es para esos chicos un motivo de vergüenza que persiste en la adolescencia".

No obstante, de acuerdo a lo indicado en el estudio médico, el tipo más frecuente de hiperhidrosis es la axilar, que alcanza el 60% de los casos que se registran en los consultorios.

Precisó que esa patología se desarrolla por la hiperactividad de las glándulas sudoríparas axilares y provoca que la persona se sienta antihigiénica, llegando en muchos casos a cambiarse la ropa varias veces durante el día.

La investigación destacó que el 67.5% de las personas con sudor excesivo en las axilas manifestó haberse sentido obstaculizado en poder conocer a alguien por primera vez. En tanto, que el 55.1% se vio limitado para desarrollar relaciones con otras personas.

La mitad de los participantes en el estudio reconocieron que en algún momento de su vida sintieron incomodidad en dar la mano a otro o estar en lugares públicos, porque no podían dejar de transpirar. En tanto que en el ámbito laboral, los pacientes sienten que su trabajo sufre una disminución en cuanto a su rendimiento por la incomodidad que les genera estar permanentemen transpirados.

Los especialistas coincidieron en que la clave del tratamiento para la hiperhidrosis radica en el correcto diagnóstico médico, debido a que en muchos casos está subdiagnosticada y destacaron la necesidad de realizar una consulta dermatológica.

Mijelshon explicó que "entre los tratamientos disponibles se encuentran los anticolinérgicos que son comprimidos orales que disminuyen la sudoración pero sin resolver el problema, por lo que es un método en desuso debido a que produce efectos colaterales como sequedad en zona de la boca, ojos y nariz".


Mijelshon acotó que otros de los nuevos métodos "es la aplicación de la toxina botulímica en las zonas de la axilas a través de pequeñas inyecciones locales".    


También, están los desodorantes y antitranspirantes que se utilizan para eliminar o atenuar el olor de la transpiración, pero en los casos más severos de hiperhidrosis resultan insuficiente y causan irritaciones que obligan a suspender su uso.

Una de las alternativas que manejan los especialistas para tratar la hiperhidrosis es la cirugía que consiste en una ablación selectiva de los ganglios simpáticos paravertebrales a nivel cervical, para tratar la hiperhidrosis de las palmas y axilas.

Esa intervención requiere de anestesia general y su efecto suele ser definitivo, pero puede presentar algunos efectos secundarios como sudoración compensatoria a nivel de la espalda, abdomen, región lumbar y piernas.

Mijelshon acotó que otros de los nuevos métodos "es la aplicación de la toxina botulímica en las zonas de la axilas a través de pequeñas inyecciones locales", para reducir la actividad de las glándulas sudoríparas.

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