Nicolás Arturi y Roly Villani
Nicolás Arturi y Roly Villani

Intentar conseguir un horario para jugar al fútbol en horario no laboral es, este fin de año, más difícil que conseguir que Messi suelte la pelota.


 


La urbanización, que determina la lenta desaparición de los potreros y la "sensación de inseguridad" que inhibe el "fulbito" en las plazas, son causas que concurren a que el fenómeno de las canchas de papi estén absolutamente colmadas en Buenos Aires. El famoso “fútbol 5” tiene cada vez más adeptos, lo que lo convierte en un negocio auténticamente redondo


 


En principio, no es una inversión pequeña: Poner una cancha desde cero cuesta alrededor de $50 mil, sólo para el alisado del terreno, la cancha, el césped sintético, las luces y el alambrado, sin contar el lote, cuyo costo varia según el barrio.  "Además, hay otra cantidad de inversiones que hay que hacer para que la cancha sea cómoda: por ejemplo, techarla, cuesta otros 50 mil", explica a minutouno.com Marcelo Riso, encargado de Club Monroe, en Belgrano.


 


Por su parte, Franco, encargado de fútbol de Solís Center, en el barrio de Constitución, asegura que “la ubicación es muy importante. Nosotros estamos cerca del centro, y tenemos la autopista que va al sur y al norte, por lo que recibimos gente de todos lados”.


 


El problema que ofrece este negocio es la altísima demanda de turnos en el horario entre las 18 y las 22, pero el escaso interés para los demás horarios, para los cuales hay que ingeniarse. “A veces algún colegio alquila las canchas para hacer educación física” dice Marcelo.


 


El precio de las canchas de papi ronda los $100 la hora. “Nosotros estamos trabajando un 25% más que en 2006 aproximadamente” dice Franco. Y Marcelo por su parte confirma: “El fútbol en la Argentina siempre anduvo bien”.


 


El promedio de horas alquiladas por día es, de acuerdo a los consultados, entre 3 y 4, que coinciden con los horarios más requeridos. Si hacemos la cuenta, son unos $ 2500 por semana. Siempre en un cálculo conservador, contando algunas semanas malas, podemos decir que se tienen unos $8 mil de ganancia bruta, con lo que contando una inversión de unos $ 80 mil, la amortización se logra en unos 10 ó 12 meses. No hay muchas industrias que estén dando un retorno de la inversión tan rápido.


 


Pero esto no es todo: una vez recuperada la inversión, la cancha requiere muy poco de mantenimiento, y la única amenaza que presenta el negocio es que se pase la moda de jugar al fútbol, cosa que, hoy por hoy, no parece un riesgo demasiado alto. Por el contrario, todo indica que la pasión por la redonda es cada vez mayor.


 


Y cada año, la rentabilidad de esa inversión supera con creces el 40% anual. No sólo es mas divertido, sino infinitamente más rentable que un plazo fijo. ¿No quiere ser parte del negocio del fútbol?