Banfield se recuperó de la goleada con una victoria ante Gimnasia

Banfield, que marcó leves diferencias sobre su rival durante la primera etapa, consiguió sobreponerse a las lesiones de sus dos hombres de punta y llegó a un merecido triunfo como visitante por 1-0 ante un Gimnasia que fue instintivamente para adelante pero careció de ideas.

Darío Cvitanich, con un toque cruzado a los 27 minutos marcó el único gol del partido, con lo que quebró después de 410 minutos el invicto de la valla de Gimnasia, que no caía desde el ultimo instante del partido de la cuarta fecha ante Boca Juniors en la Bombonera, cuando Pablo Ledesma clavó el 2-1 final.

Banfield perdió por lesiones -dos desgarros- al autor del único tanto y a su compañero de ataque, Nicolás Pavlovich, pero en la segunda parte le alcanzó con dedicarse a conservar la ventaja ante un rival sin profundidad, aunque incluso estuvo más cerca de aumentarla que Gimnasia de empatar. Gimnasia, con pocas ideas. Banfield, más práctico, con algo más de futbol y con bastante pelotazo. Con eso marcó diferencias y se quedó con el primer tiempo.

El juego fue discreto, muy peleado en el medio. En la primera mitad de esa etapa habían llegado poco y nada, apenas un cabezazo de Cvitanich desde muy cerca que se fue por poco desviado y un remate franco de Salvatierra rechazado por el arquero Lucchetti.

Precisamente de ese rebote, a los 27, Banfield se colocó en ganancia. Pelotazo largo, argumento simple que complicaba mucho a Gimnasia, y llegada de Cvitanich por detrás de Cardozo para definir con un toque imperfecto, cruzado para poner el 1-0.

En la segunda parte Banfield sintió la baja de sus dos puntas y Gimnasia arrancó con dos cambios con los que ganó algo en futbol, sobre todo en los pies de Batalla, a pesar de ser bien controlado por Quinteros.

Pero aunque al local se lo vio más decidido, Banfield siguió controlando estratégicamente la situación y hasta inquietando en algunas contras. Las más claras fueron una individual del colombiano Patiño, que pasó a su marca pero se enredó al enfrentar al arquero cuando el segundo gol era un hecho y otra en una corrida de Barrales, casi en el último suspiro del partido.

El juego se hizo más fuerte, con dosis de mala intención, con amonestados y una roja directa para Renato Civelli, por un codazo a pocos metros de los ojos del árbitro. Pero como Gimnasia no podía salir de la maraña que era el juego y no clarificaba su futbol, Banfield fue tranquilizándose hasta llegar a un marcador inobjetable, sobre todo por la leve superioridad que había demostrado en la etapa inicial.

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