Cuando el deporte no está, las fiestas invaden la Villa Olímpica

Las fiestas de la Villa Olímpica ya son una costumbre certamen tras certamen. Un dato claro es lo que hizo la Selección Argentina de fútbol: Batista decidió hospedarse en un hotel antes del partido ante Brasil para escaparle al “ruido” del complejo. Pero parece que este año las cosas se les fueron de las manos…

Los organizadores de Beijing 2008 decidieron repartir 100.000 preservativos. Aunque da la sensación de que a esta altura son pocos. La idea de poner condones a disposición de los atletas se estrenó en Barcelona 92, obviamente sin dejar de lado las polémicas y reclamos de los sectores religiosos. 

A medida que pasan las competencias y los deportistas quedan liberados, las fiestas en la Villa y sus alrededores van en aumento. Ganadores y perdedores por igual se unen en interminables juergas chinas. En Atlanta, Sydney, Atenas o Beijing, la tradición ya se volvió olímpica. Por eso, ya no es raro ver a campeones con la medalla colgando, cerveza en mano y actitud desaforada.

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