Por qué Salman Rushdie vivió en clandestinidad desde 1989 y ahora fue atacado a puñaladas

Cultura

"Apóstata". "enemigo de Dios", "blasfemo..." Son solo algunos de los epítetos dirigidos al escritor de origen indio que en 1988 publicó 'Los versos satánicos' y al año siguiente fue condenado a muerte por Irán.

En 1988 apareció ‘Los versos satánicos’ (o ‘Los versículos satánicos’, como fue publicada en varios países), cuarta novela del escritor de origen Salman Rushdie, quien residía en el Reino Unido y ya contaba con fama global gracias a ‘Hijos de la medianoche’ (1980), con la que ganó el Premio Booker.

Inspirada vagamente en parte de la vida del profeta, la novela obtuvo aprobación de crítica y lectores y ganó varios premios. Sin embargo, desató la ira de los sectores musulmanes más conservadores, que tildaron a la obra de blasfema.

Al año siguiente de su publicación, el entonces líder espiritual de Irán, el ayatolá Ruhollah Jomeini, líder político y espiritual de la revolución islámica que en 1979 había derrocado al sha Reza Pahlevi, emitió un decreto (fatwa) ordenando a todos los musulmanes del mundo matar a Rushdie.

Los principales cuestionamientos al libro y por los cuales había sido calificado como “blasfemia” radican en el título y algunos guiños literarios, como el nombre del protagonista, "Gibreel Farishta", que en urdú significa Ángel Gabriel, quien en la tradición islámica sirvió de intermediario entre Alá y Mahoma en los dictados que más tarde compondrían el Corán, del cual el autor “se burla”, según esos mismos cuestionamientos.

La ficción también tiene marcas que los religiosos condenaron como el uso del nombre Ayesha (o Aisha, la esposa más joven de Mahoma) para referirse a una prostituta, considerar "bastardo" a Abraham o la decisión literaria de incluir la historia de Salman Farsi, el compañero de Mahoma que aparece ridiculizado en la novela de Rushdie.

Jomeini falleció ese mismo 1989 y en 1998 Irán declaró formalmente que no apoyaría el asesinato de Rushdie, por lo que el escritor de doble nacionalidad, inglés y estadounidense, dejó de esconderse, aunque continuó su vida bajo fuertes medidas de seguridad.

Es que, simultáneamente, un grupo radical musulmán, supuestamente ajeno al gobierno iraní, ofreció una recompensa de 3 millones de dólares por su cabeza. Y durante los 90 Rushdie logró escapar a inminentes intentos de asesinato.

Incluso muchos de sus colaboradores se convirtieron en víctimas, porque la fatwa de Jomeini no suponía sólo la condena al autor de la novela, sino también la de los editores, traductores y personas involucradas en la publicación de la obra.

Hitoshi Igarashi, profesor universitario y traductor japonés de ‘Los versos satánicos’, fue apuñalado repetidamente en el rostro y en los brazos por un desconocido, falleciendo en el acto. Su cadáver fue encontrado el 12 de julio de 1991 en su oficina en la Universidad de Tsukuba (Japón). Asesinato atribuido -aunque nunca esclarecido- a agentes encubiertos de los Guardias Revolucionarios iraníes.

Rushdie en Nueva York

A principios de este siglo y aún moviéndose en medio de grandes medidas de seguridad, Rushdie se instaló en Nueva York y optó por realizar varias apariciones públicas, que incluso anunciaba en su página web.

Finalmente, cuando se disponía a brindar una conferencia el viernes último en el Instituto Chautauqua de la ciudad donde reside, Hadi Matar, de 24 años, se lanzó contra el escritor y le asestó varias puñaladas en el cuello y en el abdomen, hasta que el agresor fue derribado por personal de seguridad y espectadores.

Cuando la noticia tomó repercusión mundial, el principal diario ultraconservador de Irán, Kayhan, celebró el ataque y felicitó al hombre que apuñaló al autor “apóstata” de ‘Los versos satánicos’, llamándolo “valiente y consciente de su deber”.

"Felicitaciones a este hombre valiente y consciente del deber que atacó al apóstata y depravado Salman Rushdie en Nueva York", dice el periódico, cuyo jefe es designado por el actual líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei. "Besemos las manos del que desgarró el cuello del enemigo de Dios con un cuchillo", agrega el artículo aparecido este sábado.

Dejá tu comentario