"Si tuvieras el control remoto de tu vida, ¿A dónde volverías?", le preguntaron a Oscar Ruggeri y la respuesta sorprendió

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El campeón del mundo con la Selección argentina confesó que ya no quiere pelear y hasta está dispuesto a solucionar sus problemas con Chilavert.

El público ya está acostumbrado a que Oscar Ruggeri haga públicas sus opiniones respecto a los temas sociales o recordando anécdotas de sus épocas de futbolista. En este caso, el "Cabezón" hizo una profunda reflexión sobre como quiere vivir su vida ahora.

"Yo ya levanté la bandera blanca. No quiero pelear más con nadie”, comenzó diciendo. "Quiero cambiar, de verdad. ¿Está mal? Te digo de verdad. No ando por la calle peleando. No fui al psicólogo. Nancy cada tanto me tira frases para ver qué respondo... Hablamos porque yo ya tengo nietos, no le digo a mis nietos andá y pegale. No. Quiero que sean felices, que jueguen, respeten, sepan que cuando son más grandes hay que trabajar para poderse comprar lo que quieran", siguió explicando.

Luego, agregó: "Que el trabajo es dignidad, todo eso le quiero enseñar a mis nietos. De verdad te lo digo. No sé si es porque empecé a ser abuelo y miro de otro lado. Antes me chocaba, te me ponías adelante y te pasaba por arriba. No medía”.

"Vos me pones a Chilavert al lado y me pongo a hablar. Pero a charlar de verdad, no a tirarle chicanas. A recordar como éramos de compañeros”, declaró el defensor campeón del mundo en ESPN F90.

Luego, el "Pollo" Vignolo le preguntó: "Si vos tenés el control remoto de tu vida, ¿A dónde volverías?". Oscar respondió: “Si tengo el control remoto de mi vida, volvería a cuando jugaba, que no tenía contrato y era feliz. Era feliz de la vida de jugar, de entrenarme. Cuando empecé a jugar al fútbol no sabía que se ganaba plata, quería jugar al fútbol".

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Y añadió: "Yo veía cada tanto que me pasaban un partido en Córdoba, en Corral de Bustos, pero no tenía eso en la cabeza de ‘quiero jugar para ganar un millón de dólares’. A medida que me fui haciendo profesional y fui viendo, fui perdiendo la alegría, porque ya era hay que ganar“