Desbarataron una banda acusada de explotar, administrar, operar y organizar ilegalmente juegos de azar utilizando redes sociales.

La denuncia fue realizada por la gerencia de Casino Buenos Aires. Fingían ser agentes oficiales de la plataforma virtual de la empresa. Así captaron gran cantidad de apostadores y le causaron un importante perjuicio económico a la empresa de juegos

Agentes de la Policía Federal Argentina pertenecientes al Departamento Investigaciones Especiales, desbarataron una banda acusada de explotar, administrar, operar y organizar ilegalmente juegos de azar utilizando redes sociales.

La investigación se inició en agosto del año pasado, a raíz de una denuncia realizada por la gerencia de Casino Buenos Aires S.A., la cual hizo saber que usuarios que utilizaban perfiles falsos mediante las aplicaciones de Instagram y Facebook, simulando ser agentes oficiales de la plataforma virtual “One Line de Casinos Buenos Aires S.A.”. Con este ardid, captaron gran cantidad de apostadores remotos durante la pandemia, generando un importante perjuicio económico a dicha empresa.

En consecuencia, la Fiscalía Penal, Contravencional y de Faltas Nº4 de la Ciudad de Buenos Aires a cargo del Dr. Mauro Tereszko, ordenó que junto a personal del Cuerpo de Investigaciones Judiciales, iniciaran las investigaciones sobre los domicilios ubicados en la Ciudad de Buenos Aires, en las localidades bonaerenses de Quilmes, Bernal, Lomas de Zamora, Olivos y en la Provincia de Santa Fe.

Con el total de las pruebas obtenidas, el Juzgado de Primera Instancia en lo Penal, Contravencional y de Faltas Nº14 a cargo del Dr. Gonzalo Viña, se realizaron ocho allanamientos en los puntos antes mencionados.

Durante el operativo, en el que participó también la Policía de la Provincia de Buenos Aires y la Agencia de Investigaciones Criminales de la Policía de Santa Fe, fueron identificadas doce personas. Asimismo se secuestraron veintisiete tarjetas de débito y crédito de diferentes entidades bancarias, una tarjeta para transacciones con criptomonedas, más de 30 recibos de transferencias electrónicas bancarias, once computadoras, diecisiete teléfonos celulares, 4.700 dólares, 51 mil pesos, cuadernos con anotaciones varias y demás elementos de interés para la causa.

Los objetos secuestrados quedaron a disposición del magistrado interventor.

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