Diego Armando Maradona fue ovacionado, sufrió y gozó con los goles de Sergio Agüero

Diego Armando Maradona fue ovacionado en la noche de Beijing, cuando en las pantallas gigantes del estadio de los Trabajadores lo enfocaron en un primer plano, sentado al lado del presidente de la AFA, Julio Humberto Grondona.

Sufrió, transpiró y gozó el mejor jugador de la historia. Sentado en uno de los palcos, el ex jugador explotó con los goles de su yerno, quien apareció en todas sus dimensiones en el partido más indicado: dos goles ante Brasil y pasaje a la final.

El mejor jugador de todos los tiempos llegó sobre la hora al estadio de los Trabajadores de Beijing y se ubicó en unos de los palcos junto a Grondona.

Durante los primeros minutos del juego Diego, quien al ingresar era saludado por todos, tanto chinos, como argentinos y hasta los propios brasileños, tuvo que luchar contra la gran cantidad de bichos y mosquitos que están dando vuelta por el estadio.

Cuando promediando el primer tiempo las cámaras de la televisión se dieron cuenta y lo enfocaron, apareciendo su imagen en las dos pantallas gigantes de la cancha, los chinos lo ovacionaron, más que en Shanghai.

Maradona saltó de su butaca a los 52 minutos, cuando Agüero abrió el marcador. Levantó los brazos, dio media vuelta y, de espaldas al campo, celebró con un grito y con los puños cerrados la concreción del gol. Después volvió a sentarse, bajó su cabeza y se puso a llorar.

Tras el segundo tanto, también marcado por el 'Kun', y cuando el árbitro pitó un penal por una falta contra el jugador del Atlético de Madrid que Juan Román Riquelme transformó en gol, Maradona volvió a levantarse de su asiento para festejar con gestos efusivos.

Finalmente se puso de pie en el momento en el que Riquelme fue sustituido, a los 90 minutos, y aplaudió hasta que terminó el encuentro.

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