Discriminación Indiscriminada

*¿Estará en nuestros genes argentinos sin decodificar nuestra pertinaz vocación de discriminar?
*Por Santiago López.

¿Estará en nuestros genes argentinos sin decodificar nuestra pertinaz vocación de discriminar? Cabecita negra. Bolita. Peruca. Paragua. Somos una factoría de discriminación racial. El Diferente es un invasor de nuestros privilegios. El Otro es un vecino no deseado de nuestro páramo.



¿Cuándo y quién nos otorgó el privilegio de ser mejor? Tal vez sea la estupidez la que nos diploma en un máster de ignorancia, y nos lleva diferenciarnos de un modo vergonzoso.



Es un deporte que practicamos a diario: “cada chancho a su chiquero”, pero nuestro chiquero es el más limpio.
 
Así como discriminamos a mansalva, ¿nos pusimos a pensar cómo sería una Argentina sin inmigrantes por un día?



Las mezcladoras de cemento estaría paralizadas, y esos edificios que tanto nos “enorgullecen” en Puerto Madero quedarían a mitad de camino del cielo, porque no alcanzarían los argentinos que quisieramos reemplazar a los bolivianos albañiles.



La gran mayoría de las guardias en los hospitales serían un paso previo a la morgue, porque al ser trabajos tan poco pagos, casi sólo los médicos peruanos lo aceptan; y los médicos argentinos preferimos buscar una oportunidad en alguna clínica u obra social, ¿viste?



Casi estaríamos obligados a andar desnudos, pues los numerosos talleres textiles no tendrían paraguayos sentados en sus máquinas de coser, y nosotros, argentinos, preferimos pasearnos orondamente por los shoppings a enhebrar alguna aguja.



Ni hablar del levantamiento de cosechas, trabajos insalubres y un largo etcétera que por su puesto no tenemos en cuenta cuando exigimos que cada uno de esos invasores se vuelvan a su país.



Argumentamos que vienen a utilizar lo que nos pertenece, sin que dejen nada a cambio. ¿Es tan así como lo aseguramos…? ¿No seremos nosotros quienes estamos usando lo que históricamente les pertenece a ellos?



Se podría asegurar que no hay argentino que tenga sus raíces en éste lugar. Todos somos monos bajados de un árbol genealógico transplantado de otras tierras. Seguimos siendo invasores como hace 500 años, y seguimos desplazando a los verdaderos dueños.


 


Un indígena como Evo Morales vuelve después de cinco siglos al poder de su país. Acá, ¿votaríamos a un mapuche para presidente?



Bolivianos, peruanos, paraguayos, llevan en su sangre y sus rasgos la marca de sus ancestros, los verdaderos dueños. Los inmigrantes somos nosotros, nadie nos dio el título de propiedad.


 


A lo sumo, se lo hemos robado a la historia.


 


Santiago López

Dejá tu comentario