El impacto del hambre y Patricia Sosa

*Por Alberto Romero.

Para quienes no se enteraron, quiero comentarles lo que sucedió con Patricia Sosa.


En el impenetrable Chaco, la jefa de una tribu aborigen, veía como sus integrantes comienzan a morir de hambre y enfermedades derivadas de la deshidratación y la desnutrición.


 


Desesperada, junta a la tribu y comienza un rito sagrado dirigido a la pachamama, la madre tierra, buscaban una señal, una guía del espíritu ancestral de la tierra. Luego de la ceremonia, aguardaban atentos por la señal. En eso detiene la marcha un vehículo en las proximidades al encuentro vaya a saber por qué. De lo que sí se percatan, es que tenía la radio a un volumen muy alto. Escucharon la canción de una mujer y la jefa lo toma como el mensaje que estaban esperando.


 


Viaja a la ciudad para indagar quien era esa mujer hasta que logra saber que se trataba de Patricia Sosa. Su objetivo, derivado del mandato divino de la tierra, era contactarla. Es así que preguntando, se entera que iba a dar un recital en Córdoba. Se las ingenia para viajar y lo hace. Cuando la ve, simplemente le entrega una carta explicando porque estaba allí y la problemática de su tribu. Patricia, al principio no sabía que hacer, hasta que decide viajar a la zona.


 


Lo que vio la dejo tan impactada que comenzó una cruzada para ayudar a seres humanos como ella y como vos, que se estaban muriendo de hambre.


 


Muchos de ellos pudieron evitar el impacto de las brigadas blancas (son matones que despojan de sus tierras a los aborígenes para luego apropiarse de ellas y sembrar soja). Sin embargo, no podían sortear solos, la calamidad del hambre y la enfermedad que los estaba haciendo desaparecer.


 


A partir de allí se generó un movimiento y un profundo compromiso por parte de Patricia Sosa en ayudar a esta tribu. No sólo es el tema del alimento, sino la de llevar servicios dignos a personas que siempre fueron amigables con la tierra y el medio ambiente. Distintos a nosotros, predadores de bosques y montes que con nuestro silencio, favorecemos a quienes escudados en cerificados de dudosa procedencia, se apropian de tierras que no les pertenecen, destruyendo su biodiversidad, toda vida para transformarla en tierras de monocultivos.


 


Solo quería compartir esta historia que me pareció digna. Una mujer es la que lleva adelante este desafío, y realmente la felicito, una actitud digna de ser imitada.


 


Un cordial saludo.


 


Alejandro Romero

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