Siempre se puede: ¿qué cervezas tomar en invierno?

13 de agosto de 2015

En nuestro hemisferio, todos tenemos la imagen de la cerveza helada funcionando como principal bebida en una reunión durante una calurosa tarde de verano o una cena al aire libre. Si bien es cierto que se disfruta mucho beberla de esa forma, ¿qué sucedería si intentamos consumir cerveza durante un día frío y nublado, puertas adentro y acompañada de una comida rica en calorías? Nada cercano a nuestras costumbres actuales, pero perfectamente posible gracias a la amplia diversidad de esta versátil bebida.

Aunque la cerveza nace en la antigüedad como alimento, aprovechando sus propiedades nutricionales y valor energético, ésta se consolida como bebida comercial en los países del norte de Europa (principalmente en Bélgica, Alemania, Inglaterra e Irlanda). Dichos países, se caracterizan por largos y crudos inviernos y cortos y no tan calurosos veranos. Por lo tanto, como es de esperar, no todas las cervezas se beben heladas.

La cerveza que posee más cuerpo y estructura es ideal para beber en invierno a temperaturas de 9 a 18º C, donde podrá expresar mejor sus aromas y, al ingresarla en la boca a mayor temperatura, favorecerá la percepción de los sabores dulces. Este dulzor es necesario para lograr el balance con los amargos, aportados por el tostado de los granos y el lúpulo. Estas cervezas normalmente son las negras como Porter o Stout, o cervezas más complejas y con más alcohol como la Barleywine. Todas ellas, son elaboradas en su mayoría con cebada, que primero se maltea y luego se tuesta hasta obtener el sabor y estructura deseada.

Dichas cervezas, logran un gran cuerpo y untuosidad junto a una complejidad aromática que abarca desde notas a café, chocolate y especias, hasta caramelo y dulce de leche. Además de ser ideales para beber "un poquito menos frías", son excelentes para nutrir al cuerpo con sus cereales tostados y para mantener el calor del cuerpo en invierno.

En cuanto a su maridaje, las cervezas de invierno son acompañantes ideales para un carré de cerdo al horno con vegetales o un mil hojas de papas a la crema. Uno de los ingredientes con los que maridan de maravillas son los woks de pollo, carne de cerdo o vacuna con salsa de soja o teriyaki donde se resaltarán las notas que poseen en común y le darán complejidad por los aromas y sabores propios de cada uno. Como maridaje ideal surgen los quesos semi-duros o duros, que le aportará una nota de sal que la hará destacar en boca.

En realidad la variedad de sabores y aromas que nos brinda la cerveza permite encontrar una variedad ideal para cada plato de invierno, guisos de porotos, lentejas y chorizos, carne al horno con papas y porque no, en un exquisito postre de chocolate o una torta de café. Sólo basta con equilibrar ambas partes de acuerdo a nuestro gusto y preferencia.

Tipos de cervezas recomendadas en invierno:

  • Cervezas Porter: De intenso aroma y sabor a maltas tostadas, caramelo, nuez, chocolate y melaza, con un color marrón oscuro y un alcohol aproximado de 6°. Este estilo nació en Inglaterra pensada para los trabajadores del puerto y labores pesadas (porters).
  • Cervezas Stout: De aroma y sabor a cacao, chocolate con leche, frutos secos y frutas deshidratadas. Posee un gran cuerpo y su color varía de marrón oscuro o negro. Contienen hasta 8% de alcohol y su origen proviene de las islas británicas.
  • Cervezas Bock: De color rojo cobrizo con intenso aroma, sabor a malta y sutil aroma a caramelo y toffee. Su nivel de alcohol ronda entre los 6 y 7 grados y es originaria de Alemania.
  • Cervezas estilo Doble Bock: De intenso aroma y sabor a malta, algunas con ligero sabor a chocolate, ciruela o pasas; este tipo de cerveza es la especialidad de Alemania, más particularmente de la región de Baviera. Tiene hasta 10% de alcohol.
  • Cervezas Strong Ale: Poseen gran complejidad de aromas y sabores con perfil frutado y especiado, sin perder la intensidad de las notas de malta. Su color es rubio cobrizo de brillo medio y gran estructura. Es originaria de Bélgica.

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