La desgarradora declaración de la víctima de Martínez Poch, el DJ abusador platense

03 de agosto de 2016

Quebrada emocionalmente, Vanessa Rial, dio en juicio detalles del calvario que su ex pareja le hizo padecer durante los dos meses que la mantuvo cautiva. Drogas, alcohol, violaciones y humillación.

Vanessa Rial fue víctima de un verdadero calvario que tuvo como protagonista a su ex novio, Cristian Martínez Poch, quien está siendo juzgado por el delito de privación ilegítima de la libertad y abuso sexual.

En el primer día del juicio, la víctima contó la pesadilla que vivió y en varias oportunidades se quebró al recordarlo. Angustiada, contó, entre otras cosas, que el acusado le arrancó uñas de los pies, que la violó él y sus amigos y que la obligaba a beber su orina.

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La mujer dijo que el ex disc jockey de la noche platense la "drogaba, golpeaba, obligaba a mantener sexo con otros hombres y hasta jugaba a hacerle tiro al blanco con rifles y cuchillos".

También reiteró que todo esto se lo hizo mientras la mantuvo secuestrada casi dos meses, hasta el 24 de septiembre de 2013 cuando fue rescatada por la Policía, a partir de la denuncia de una vecina de la calle 58, entre 23 y 24.

Rial aseguró que su ex novio le arrancó las uñas de los dedos gordos de ambos pies con unas tenazas, que con frecuencia la obligaba a beber su orina y a realizar prácticas sexuales aberrantes con una perra.

"Yo quería escapar, pero no tenía voluntad debido al alcohol y las pastillas que me obligaba a tomar", afirmó entre lágrimas.

Asimismo, contó que todo se inició a fines de agosto de 2013, cuando un abogado amigo le presentó en un bar de La Plata a Martínez Poch. Me dijo que era ingeniero recibido en EE. UU., que era viudo y tenía dos hijas grandes con las que tenía una excelente relación. Me pareció encantador, seductor, era el Príncipe Azul, pero al tercer día me dio la primera paliza y me mostró toda su maldad", agregó.

martinez poch
"Un lunes cuando desayunábamos sacó un puñado de pastillas y lo tomó, luego me dijo que las tomara, que eran vitaminas y me iban a hacer bien, para no contradecirlo las tomé y en el trabajo (un estudio jurídico platense) me sentí cansada", revivió.

Luego, dijo que Martínez Poch "me pasó a buscar en una moto, no quería subir y me obligó bajo amenazas de hacer algo contra mis padres, dándome información sobre la rutina de ellos, datos que nunca se los había dado y seguro los averiguó por su cuenta".

Además, señaló que luego de cada golpiza, Martínez Poch la colocaba en un fuentón y la lavaba con lavandina y desinfectante lo que le ocasionaba ardores terribles en las heridas".

"Le tengo terror, estoy tomando medicación para no tener alucinaciones con él, tenía alucinaciones auditivas y visuales. Salgo a la calle y me siento perseguida, trato de salir adelante pero a veces es imposible, hay mucho dolor", reconoció.

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