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Registro de conducir: uno de cada tres bochados tiene problemas psicológicos

04 de diciembre de 2016

Casi el 30 por ciento de las personas consideradas "no aptas" para manejar un auto no obtiene la licencia de conducir por problemas psicológicos.

En tanto, el 70 por ciento no lo hace por problemas físicos.

Así lo informó la Secretaría de Transporte de la ciudad, que detalló que -en lo que va del año- en las 13 sedes porteñas que dependen de la Dirección General de Licencias fueron otorgadas cerca de 400 mil licencias de conducir. Agregó que unas 1.600 personas obtienen o renuevan su carnet cada día hábil en la Ciudad.

Las inhabilitaciones más frecuentes se dan para quienes padecen diabetes (personas insulino-dependientes), afecciones cardíacas, neurológicas o algún tipo de trastorno psicológico. El 46 por ciento de los "no apto" proviene del examen médico; el 30,7 del psicológico; el 22,1 del test de visión y el 1,2, del de audición.


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Elvira Fioresta, gerente operativa de Habilitaciones de la Dirección General de Licencias, explicó que no todos los cuadros de esas enfermedades tienen asegurado un rechazo en los gabinetes psicofísicos de la ciudad porque, al evaluar, los profesionales tienen en cuenta una "combinación de situaciones".

Ser epiléptico o usar alguna prótesis, por ejemplo, no implica una segura inhabilitación
. Existen protocolos que incluyen exámenes más profundos, certificados de médicos tratantes o "pruebas funcionales" en la pista de manejo que permiten que personas con esas condiciones obtengan su registro de conducir.

El decreto 465 modificó en el 2013 el Código de Tránsito. A principios de ese año un taxista, que falseó su declaración jurada y eludió declarar que era diabético, sufrió un pico de hipoglucemia mientras conducía, y atropelló y mató a una joven en plena avenida Las Heras, en el barrio porteño de Recoleta.


Hasta ese momento, los insulino-dependientes eran declarados "no aptos" y ni siquiera eran evaluados para conseguir el registro. Con los cambios al código, los diabéticos que acrediten "apego al tratamiento" y certificados complementarios de buena salud pueden ahora obtener el permiso para manejar.

Lo mismo ocurre para quienes sufren epilepsia: si demuestran que en los últimos cinco años no tuvieron ataques y que toman su medicación, pueden renovar o acceder al carnet de conducir, aunque con plazos más limitados (entre uno y dos años).

"El Código es más inclusivo y sirve para generar conciencia y poner en agenda los problemas de salud y todo esto hace que la gente empiece a cuidarse, en muchos casos, simplemente porque quiere tener su licencia", graficó Fioresta.

Otro ejemplo es el de los cardíacos que usan marcapasos "simples": que pueden recibir el "apto" si cumplen con ciertas pautas y presentan un informe detallado de su cardiólogo.

No es el caso de quienes tienen implantados cardiodesfibriladores porque esos marcapasos provocan desvanecimientos -inducidos- de la persona cuando detectan riesgo de vida, algo que resulta "incompatible" con el manejo.

Sin embargo, el dinámico avance de la medicina llevó a la Gerencia de Habilitaciones a solicitar un pronunciamiento de la Asociación Argentina de Cardiología para que recomiende, o no, modificar los protocolos para esos pacientes cardíacos.

Los problemas de visión también tienen sus vueltas a la hora de renovar una licencia. "Los conductores controlan su vista sólo para no ser rebotados y eso es un muy buen aporte para que la gente se preocupe y ocupe de su salud", opinó Fioresta.

Incluso, se dan muchos casos de principiantes, jóvenes de 17 o 18 años, que descubren que necesitan usar anteojos recién en los gabinetes psicofísicos de la ciudad . "Atravesaron toda la etapa escolar con el mote de torpes porque se llevaban las cosas por delante y, en realidad, sólo necesitaban corregir su visión", contó.

La funcionaria lamentó que, en un país que registra 180 muertes por semana en accidentes de tránsito (el equivalente a la caída de un avión cada siete días), todavía existan conductores que se enojan y protestan si el examen para obtener su licencia se demora con estudios de salud complementarios.

Un total de 150 profesionales (médicos, psicólogos, técnicos ópticos y fonoaudiólogos) trabajan en las 13 sedes y CGP de la ciudad donde se renuevan los carnets de conducir.

Según los regostros a los que accedió esta a, 113.425 mujeres (32 por ciento) y 241.027 hombres (68 por ciento) obtuvieron su licencia (o renovación) entre enero y octubre. La franja más gruesa de conductores se anota entre los 31 y los 40 años para los dos sexos.

El 11 por ciento de quienes se presentaron para tramitar su licencia en la ciudad fue desaprobado en el examen práctico y el 9, en el teórico, en todas las categorías de conductores.

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