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Boxeo: el campeón amateur que resigna su sueño para ayudar a su familia

16 de diciembre de 2016

Facundo Gómez se quedó con el título regional en la categoría de 69 kilos, se ganó un lugar entre los 8 representantes nacionales pero tiene un objetivo de vida superior: darle de comer a su hija.

"Yo sé a dónde voy y sé la verdad. Y no tiene por qué ser lo que tú quieres que sea. Soy libre de ser lo que quiero", es una de las míticas frases de uno de los mejores boxeadores de la historia Muhammad Ali. El esfuerzo por sobre todas las cosas. Facundo Gómez, un argentino campeón regional amateur el pasado noviembre, continúa el dicho de Cassius Clay, y cuenta su historia.

Gómez derrotó a Joel Peralta en un combate cerrado por la categoría de 69 kilos, se coronó campeón y una semana después habló en exclusivia con minutouno.com, donde relató sus emociones.

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Clasificado entre los 8 representantes argentinos, el púgil que se entrena en Evandergym analiza resignar sus sueños para darle una mejor calidad de vida a su familia y no sabe con exactitud qué le deparará su futuro, que llegó a una encrucijada.

Lejos de obnubilarse con los triunfos, Gómez muestra los pies en la tierra, analiza su presente y deja en claro sus prioridades: "No tengo la seguridad por un tema laboral. Tengo la posibilidad de ser auxiliar de escuela. Es algo para mi muy importante por la tranquilidad de un laburo en blanco, para mi estabilidad y la de mi hija. Así puedo seguir con mi laburo de gasista y combinar las dos cosas".

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Desde afuera, Gómez es un chico tranquilo. Con 26 años, es padre de una hija y tiene como ídola a su propia madre: "Mi vieja es una guerrera. Me crió sola: fue siempre mamá y papá. A mi viejo todavía no lo conozco. Me crió a mi y a mis tres hermanas de la mejor manera. Ha luchado mucho contra la adversidad de siempre y salió adelante, siendo una gran madre y compañera. Lo que hago yo al lado de ella es insignificante".

KEVIN MARTINEZ, EL MARMOLERO

Hijo de papá Miguel y mamá Miriam, Kevin se levanta todos los días a las 6 de la mañana para entrar a las 8 a trabajar en una marmolería. Mira el reloj, ya casi son las 18 y sabe que es la hora para ir al gimnasio. "Empezar a entrenar me cambió la vida. Antes estaba en la joda", cuenta Martínez, quien se quedó con el título regional en Dlores, en la categoría de 64 kilogramos.

Se aguanta las piñas, su cintura resiste los kilos de mármol todos los días pero Kevin encuentra la felicidad cuando llama a su mamá para contarle de una nueva victoria: “Mi vieja no me va a ver porque es nerviosa pero siempre se pone re contenta cuando le cuento que gané. Ni bien termino, a la primera que le comunico es a ella”.

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Para Martínez, el boxeo es su cable a tierra: “Mi familia se da cuenta de que desde que empecé a boxear cambié muchísimo. Dejé la joda, que no me iba a llevar a ningún lado. Cuando hacés algo sacrificado y te rompés el culo, te das cuenta lo que cuestan las cosas”.

BAUTISTA GONZALEZ, EL REVANCHISTA

Con sólo 20 años, Bautista fue campeón de la Liga Metropolitana de Boxeo, en la categoría de 53 kg. Fue ante Alan Rivas, por puntos luego de tres rounds. Sin embargo, no significa demasiado para él: “No lo quiero tanto al cinturón, para mí no es mucho. Es un regalo para mi gimnasio, para mí es un pedazo de cartón”.

“Cuando le dije a mis amigos que quería ser boxeador, muchos se rieron, inclusive mi familia”, cuenta González. Esa frase lo marcaría para toda la vida, ya que el joven se entrena día a día con un solo objetivo: “Lo tomo como un deber para callarle la boca a todos y demostrarles lo que puedo hacer”.

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De grandes condiciones físicas y mentales, González ya trabaja como profesor en el gimnasio Evandergym y sueña con dar el salto: “El boxeo profesional es un sueño. En cuanto mis técnicos me digan que estoy listo voy a hacerlo”.




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