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Un hombre fue condenado a perpetua por el femicidio de su ex mujer en Bariloche

02 de enero de 2017

Se trata de Claudio Javier Osman quien estaba acusado de asesinar a Ruth Sagaut en marzo del 2016. El Tribunal descartó la hipótesis de suicidio planteada por la defensa y lo encontró culpable del crimen.

Un hombre fue condenado hoy a prisión perpetua por el crimen de su ex esposa, Ruth Sagaut de 28 años, quien fue desmayada a golpes y luego ahorcada con una soga el 18 de marzo del 2016en una casa en la que dormían sus cuatro hijos, en un femicidio que inició una seguidilla de hechos violentos contra mujeres en San Carlos de Bariloche.

Claudio Javier Osman de 30 años fue condenado por la Cámara Segunda en lo Penal de Barilochepor el delito de "homicidio agravado por el vínculo, en un contexto de violencia de género del hombre hacia la mujer".

La lectura del veredicto y la sentencia se extendió durante alrededor de una hora y media y fue seguida en silencio por familiares de la víctima y del condenado, que se quebró recién cuando la madre de Sagaut gritó "¡Ruti presente!" y estalló un sostenido aplauso.

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En la resolución, los jueces descartaron primero la hipótesis del suicidio que había instalado el acusado durante la investigación del caso y atacaron punto por punto el alegato de la defensa, tras lo cual se centraron en argumentar las pruebas que había relacionadas al homicidio en el contexto de violencia de género por parte del Osman.

Los jueces señalaron que el 18 de marzo pasado, Osman llegó a la medianoche a la casa del barrio El Frutillar, de Bariloche, a la que se había mudado Sagaut -luego de un año y medio de separados- con sus cuatro hijos.

En el fallo, los jueces consideraron que, luego, el hombre ató un extremo de la soga a una reja y anudó el otro al cuello de Ruth, con intenciones de simular una escena de suicidio.

Luego, salió de la casa y comenzó a golpear en el vidrio para despertar a su hija mayor, de 10 años, y pedirle que le abra porque su mamá "estaba desmayada".

Osman, según determinaron los pesquisas, le dijo a su hija que vuelva al cuarto, le quitó la soga del cuello de la mujer y con la escena armada fue en busca de Pérez para decirle que Ruth se había suicidado, para regresar con él y un amigo, y llevarla al hospital, a donde llegó sin vida.

Entre otras pruebas, la sentencia descartó el suicidio en función de varias pruebas y pericias, entre las que se destacó la escasa altura de la reja a la que estaba anudada la soga, a 65 centímetros, por lo que la mujer debió zambullirse de frente para cumplir el cometido.

Además, debió hacer una "imposible pirueta de 180 grados" para hacerse las lesiones sangrantes que presentó en el ojo izquierdo y la nariz, además golpeando al caer contra las superficies planas de la pared o el piso, como pretendió la defensa.

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