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De la canilla: la cerveza artesanal se afianza en Buenos Aires

10 de enero de 2017

Pasaron a ser una novedad a convertirse en la fijación de los amantes del lúpulo que buscan opciones menos industriales y sabores más variados. Un mundo para sumergirse de lleno.

La cerveza artesanal se ganó su lugar en la gastronomía local como algo más que una moda gracias al perfil único que cada cervecería le da a sus productos, y a un público que sabe cada vez más del temay ya no encuentra tanto atractivo en destapar la botella de siempre.

"Lo que distingue a una cerveza artesanal es el sabor, la calidad de los ingredientes, la variedad, y básicamente la novedad. Estamos todo el tiempo buscando cosas nuevas, sabores nuevos", explicó Agustín Cristina, de la cervecería Dukers, a minutouno.com. Entre las variedades de la marca está la roja ahumada que fue presentada el fin de semana pasado en el tercer Summer Beer Festival, en W Bar, ubicado en Lavalleja 1343.

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Fiesta en la calle<br>
Fiesta en la calle

"Lo bueno es que el público se está educando, hoy lo pide. Y al tener tanta oferta y demanda se equilibró mucho el mercado y mejoró mucho la calidad de todos los cerveceros", apunta Sol Aguirre, maestra cervecera de Dukers.

La mayoría de las cervecerías artesanales empezaron como un proyecto entre amigos, lo que le da un carácter emprendedor y auténtico que resulta muy atractivo para los que quieren algo distinto en un mercado que está dominado por empresas grandes, y que tiene pocas opciones importadas.

"Ahora está cambiando un poquito, pero dos años antes no tenías muchas cervezas importadas en Argentina y esto es una opción de calidad que se puede comparar con la cerveza importada", explicó Matías Padín, de la cervecería tipo belga De Grott. "Se formó un ecosistema y hoy tenés 600 microcerveceríasque están haciendo productos diferentes y generando riqueza en el país porque es una pequeña industria y genera laburo".

"Acá en la Argentina, dos empresas son las cervecerías industriales más grandes que hay: Anheuser-Busch InBev, que es la dueña de Quilmesy Brahma, y después tenés a Isenbeck. El 2 por ciento del mercado es artesanal", apuntó Padín. El número no es menor si se tiene en cuenta la cantidad de marcas de cada una de las productoras industriales que compiten con las artesanales.

"Tenés cervecerías que antes eran industriales, como Patagonia[que le pertenece a Quilmes] que ahora se están volcando al perfil artesanal del emprendedor. Esa fue un poco la movida, también, porque esto tiene que ver con el emprendedorismo", señaló Padín.

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Gloria Carrá pasó por W Bar<br>
Gloria Carrá pasó por W Bar
Con el desarrollo de la cerveza artesanal también llegó el cambio de paladar del consumidor, y el perfil de los bares cerveceros que se abren, como W Bar. "Hoy la cerveza artesanal no está pensada como maridaje de comida y nosotros buscamos junto a nuestro chef y los cerveceros ver qué sabores van bien con cada gusto de cerveza", señaló Falco, sobre el menú de hamburguesas de chorizo, papas y picadas.

"Apostamos a los cerveceros artesanales emprendedores. Los que están arrancando. Y buscamos ese movimiento constante tanto en nuestros proveedores como en el bar", señaló Alejandro Falco, de W Bar. "La cerveza rota todas la semanas. Por ejemplo, un día conseguís la golden y otro hay una rubia pero es la 'honey'. No sólo tenemos nuestra barra sino también tenemos tres cerveceros más que están por fuera de lo que es nuestro negocio", aclaró.

La tercera edición del summer beer festival incluyó a las marcas De Grott, Dukers y September, cuyo maestro cervecero es Mauro Gallardo.


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