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Un hombre encadenaba a su hija de 12 años "para que no se junte con los amiguitos"

19 de enero de 2017

Una nena de 12 años era encadenada por su padre para evitar "que se junte con ciertas personas" en la localidad de Real Sayana, en Santiago del Estero.

Pese al hermetismo con el que se investiga el hecho, trascendió que a la pequeña la ataban de sus pies con una cadena, para evitar que "salga a la calle a juntarse con los amigos" y el autor sería el padre, aunque su madre, y otros tres hermanos, presenciaban el hecho y no atinaron a denunciar, al menos su madre, ya que los demás niños son menores que la víctima.

Según se pudo saber, el hombre mantenía amenazado al grupo familiar para que nada se sepa de las "'torturas" a la menor, que no solo era atada y dejada así por varias horas, sino maltratada verbalmente -en un principio- aunque se ordenaron pericias para saber si también sufrió ataques físicos.

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El hecho salió a la luz este miércoles, cuando la menor tras zafarse del amarre al que estaba sometida, con una cadena sujeta a una jabalina clavada en el suelo, corrió hacia una vecina a la que le narró el calvario. La mujer acudió al destacamento policial, donde puso en conocimiento de los efectivos lo que había escuchado de boca de la menor. Los funcionarios policiales pusieron a su vez en conocimiento del hecho a la fiscal de turno, doctora Andrea Darwich, quien dispuso que se tome testimonio a la menor, y en base a ello, ordenó la inmediata aprehensión de sus progenitores, además de otras medidas.

Sus padres, presos

Personal policial aprehendió a los padres de la menor cerca de las 17, quienes habían esgrimido una serie de fundamentos, procurando justificar el trato al que sometían a su hija.

La doctora Darwich, fiscal interviniente, confirmó que se secuestró una cadena, con la que supuestamente ataban a la menor y otros elementos que pueden ser útiles a la causa, y dispuso una serie de medidas atinentes a resguardar, no solo a la víctima, sino a sus tres hermanos menores que vivían en el seno familiar.

Aparentemente los vecinos nunca sospecharon de lo que ocurría, hasta que la niña pidió ayuda a una mujer del mismo barrio.

La familia está compuesta por cuatro hijos y el matrimonio. La mayor de las hijas no vive con ellos, y aparentemente, tampoco sospechaba lo que sucedía puertas adentro del inmueble.

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