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La estrategia del Gobierno para espiar a ex funcionarios

16 de febrero de 2017

La Agencia Federal de Inteligencia puso en marcha un artilugio para investigar a su ex titular Oscar Parrilli. Con la ayuda de la Justicia, logró una autorización para escuchar las conversaciones con Cristina, que luego fueron divulgadas en algunos medios.

Desde abril de 2016, el Gobierno puso en marcha un estrategia para espiar a funcionarios de la gestión anterior y consiguió que las escuchas entre el ex titular de Inteligencia, Oscar Parrilli, y la ex presidenta Cristina Kirchner llegaran a algunos medios de comunicación.

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La Agencia Federal de Inteligencia (AFI), bajo la conducción de Gustavo Arribas, pidió investigar si Parrilli se había llevado información del organismo, según informó este jueves el diario Página 12. La jueza María Servini de Cubría autorizó la escucha de los teléfonos del ex funcionario, que antes fue secretario de la presidencia y mano derecha de Cristina.

Luego de cuatro meses, la jueza archivó el caso porque no encontró pruebas de nada y ordenó destruir todo el material de inteligencia, audios y transcripciones, pero las conversaciones de Parrilli llegaron intactas a algunos medios.

El espionaje de 2016 se continuó luego de junio a septiembre en otra causa: la que investiga si Parrilli protegió a Esteban Ibar Pérez Corradi. Esa escucha fue on line, es decir que no fue grabada sino que había agentes de la AFI, en un box, escuchando en directo lo que decían Parrilli y Cristina.

El método de escucha directa se utiliza en casos graves como los secuestros, en los que hay que actuar de inmediato. En el expediente instruido por Lijo no había ninguna urgencia, porque Pérez Corradi ya estaba detenido.

Lo cierto es que los políticos son escuchados por el Gobierno con cualquier excusa sobre la base de causas artificiales y luego se difunden ilegalmente.

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