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Condenaron a la banda que asaltó al samurái cordobés

21 de marzo de 2017

La Cámara 8ª del Crimen condenó este martes a los cinco acusados por el asalto a un vecino de barrio Cerro Norte, conocido como el "samurái" cordobés, quien en 2015 se resistió al robo utilizando una katana, con la que hirió a los delincuentes.

Las penas impuestas por el tribunal van desde los tres a los cinco años y siete meses. Gabriela Ivone Loyola recibió una condena de tres años efectiva y como estuvo detenida nueve meses recibió el beneficio de la libertad condicional.
Sobre Ian Karin Mena recayó la pena de 5 años y 7 meses y como tenía una condena anterior quedó con una pena unificada de seis años y 10 meses.
Osvaldo Maximiliano Moyano, Maximiliano Peralta Muñoz, Juan Cruz Tolosa recibieron la pena de cinco años y seis meses.
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El hecho ocurrió en abril de 2015 cuando cuatro de los condenados asaltaron una familia de barrio Cerro Norte. El dueño de casa, un empleado metalúrgico, se defendió con una katana, un tipo de sable japones usado generalmente por los guerreros samurai, que tenía de adorno en la casa.
La víctima se resistió al robo y con la katana provocó heridas graves a los asaltantes. Los ladrones huyeron dejando un reguero de sangre en el lugar donde subieron a un auto Peugeot 206, en el que los esperaba un cómplice.
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Luego de una persecución policial, el vehículo chocó contra un árbol en calle Tipayante al 7.000 y minutos después en una casa de la calle Las Palmitas en el barrio Villa Serrana, fueron detenidos.
Mena, Moyano y Tolosa fueron quienes ingresaron a la casa de la familia y los que recibieron las lesiones graves, por las cuales el jefe de familia fue sobreseído por legitima defensa, según informó Cadena 3.
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En tanto, Peralta había quedado como campana, esperándolos en un auto a 15 metros de la casa. El fiscal Hugo Almirón aclaró que "Loyola fue la que los recibió en la casa, haciendo la previa allí y sabiendo que iban a delinquir con un arma no operativa y que pretendían asustar a la víctima y con ello apoderarse de los elementos como celulares y dinero que se llevaron".
"La determinación de legítima defensa, como contrapartida termina agravando la situación de los delincuentes porque el mensaje que queda es que la gente reacciona en situaciones límites, sin medir las consecuencias", indicó.

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