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Francisco: "Somos una civilización que no hace hijos y le cerramos puertas a los migrantes"

22 de abril de 2017

"Eso se llama suicidio", afirmó categórico el papa Francisco en una ceremonia para recordar a los mártires de los siglos XX y XXI.

El papa Francisco dijo este sábado que cerrar las puertas a los inmigrantes es un "suicidio" para las sociedades con bajo nivel de natalidad, "que no hacen hijos", después de celebrar una misa en Roma en memoria de los mártires de los siglos XX y XXI.

"Es verdad, nosotros somos una civilización que no hace hijos, pero cerramos la puerta a los inmigrantes
. Esto se llama suicidio. Recemos", dijo el pontífice ante los fieles que le esperaban a las puertas de la basílica romana de San Bartolomé, donde celebró misa.

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Francisco recordó que si en Italia "se acogiera a dos refugiados por cada municipio, habría lugar para todos", y pidió que "la generosidad" del sur, donde desembarcan cada día numerosos inmigrantes, pueda "contagiar un poco al norte".

En este sentido denunció "la crueldad" practicada hacia los inmigrantes y encomio los esfuerzos que países como Italia o Grecia llevan a cabo para acogerles.

En el acto por los mártires del siglo pasado y el actual, organizado por la Comunidad de Sant'Egidio, el papa argentino recordó la situación que viven los refugiados, en concreto a una cristiana asesinada por su fe y cuyo caso conoció por su marido, al que vio en su visita a la isla griega de Lesbos en abril de 2016.

Francisco dijo que, en ocasiones, los campamentos de refugiados son "campos de concentración" por la cantidad de gente que acogen y denunció que "parece que los acuerdos internacionales son más importantes que los derechos humanos" de estas personas.





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