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El sismo de Chile en primera persona: el relato de un periodista argentino

Por: Martín Sánchez Ocampo
25 de abril de 2017

Un fuerte sismo de 6,9 grados que se registró el lunes en Valparaíso generó alerta en los habitantes e hizo que se decretara la evacuación preventiva por riesgo de tsunami. Un periodista de minutouno.com contó cómo fue su experiencia durante el temblor.

Temor. Nunca antes había sentido en el cuerpo tan acabadamente la sensación de temor. Y lo digo sin vergüenza: ese fue el saldo de mi primera experiencia con un temblor. Las 18.39 del lunes me sorprendieron acostado en un departamento de Santiago de Chile sobre una cama que se movía, no tanto como la de la película El Exorcista, pero más o menos.
Sismo en Chile Compilado de Videos.mp4
Video del sismo en Chile
Lo que el sábado anterior había sido apenas una muestra, ahora se había convertido en un sismo declarado: mi lecho se sacudió, los vidrios de las ventanas vibraron, el café no se volcó por poco y sonaron ruidos inauditos. Quedé mareado.
Una hora después del fenómeno de 6,9 grados en la escala de Richter con epicentro en Valparaíso, una autoridad en sismología explicaba por TV que el leve movimiento de la misma cama 48 horas antes había sido producto de un precursor del actual, y nuevo, desplazamiento de la placa de Nazca. ¿Y qué me garantizaba que este temblor no era el "precursor"de otro mayor? Nada, "no se pueden descartar nuevas replicas", repetía el funcionario.
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Así que con la reacción propia de un porteño habituado a la llanura pampeana, recién 60 minutos después del sacudón decidí vestirme y dejar a mano el celular, la billetera y un abrigo para estar listo y abandonar, ante cualquier eventualidad, el movedizo octavo piso del edificio en el que me alojaba.
Por su parte, poco menos de una hora antes, los porteños de Chile, tal como acá llaman a los habitantes de Valpo, evacuaban la ciudad que da al océano Pacífico hacia los cerros ante una alerta temprana de tsunami. Lo hacían con premura, inmediatamente, pero sin correr, sin chocarse, como si tuvieran al pánico completamente racionalizado.
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En tanto, para los santiaguinos, el sismo no paso de ser una complicación extra para la hora del regreso a casa. Los colectivos iban un poco más cargados que lo habitual ante la precaución de algunos de no tomar el metro, que dicho sea de paso, nunca dejo de funcionar.
Yo, en cambio, apenas recompuesto, salí a la calle, besé a mi esposa en una esquina cualquiera y no pude evitar recordar el hit de Soda Stereo de los años 80.
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