Murió la mujer que fue arrojada de un colectivo en pleno robo

11 de junio de 2017

Mirta Alegre fue empujada por la puerta del colectivo de la línea 283, que se encontraba circulando. Agonizó seis días. Su caso se suma en una sola semana a las muertes por hechos de inseguridad del pequeño Agustín Bustamante y del matrimonio secuestrado.

Los médicos del hospital Gandulfo le habían diagnosticado muerte cerebral y, tras agonizar seis días, murió este viernes por la noche Mirta Alegre, la mujer de 40 años que fue arrojada de un colectivo que estaba andando cuando dos delincuentes se subieron para robar a los pasajeros.

Mirta al caer del rodado quiso proteger a su nena de 3 años y, que en ese intento por salvar a su hija, se dio un golpe mortal en la cabeza. Ocurrió en Villa Fiorito, partido de Lomas de Zamora, al sur del conurbano bonaerense. "Lamentablemente Mirta Graciela Alegre, mi amada tía ha fallecido. Hay que hacer Justicia por ella y por todos los que son víctimas de la delincuencia", posteó una de las sobrinas de la víctima en Facebook.

El hecho sucedió el domingo pasado, cuando pasadas las 13.30, Mirta salió de su casa con Abril Abigail, su chiquita de 3 años, rumbo a lo de su tía. Iba a almorzar y, aunque debía hacer 6 cuadras, decidió tomarse el 283 en la esquina de Recono y Plumerillo. En la primera parada se subieron dos parejas y al menos dos asaltantes. En la siguiente, en el cruce con Canadá, Mirta debía bajarse, por eso se quedó al lado de la puerta.

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Los ladrones que se subieron al interno 18 tenían cuchillas y amenazaron al chofer, Alberto René Dehelean. Lo hirieron en el cuello y lo obligaron a manejar hasta la villa La Cava, un asentamiento de la zona, instalado sobre un arroyo entubado.


Algunos testigos dicen que eran cuatro ladrones, pero fuentes de la investigación señalaron a dos como los responsables del hecho. Lo cierto es que, mientras uno amenazaba al conductor del colectivo, el otro empezó a robarles a los pasajeros. Según describen, todo pasó muy rápido, en medio de gritos, miedo y corridas.

Qué pasó con Mirta

Aún no está claro qué sucedió, pero lo cierto es que iba con su nena en brazos y cayó a la vereda con el colectivo andando. "No sabemos qué pasó en ese momento, pero abrieron la puerta y empujaron a Mirta. No está claro si fueron los ladrones que se asustaron o la misma gente que se quiso tirar, porque habían forzado la puerta para abrirla y escapar. Ahí ella cayó a la vereda, se ve que intentó proteger a la nena y no puso las manos. El colectivo siguió y ella quedó ahí, inconsciente", contó al diario Clarín Alejandro, un sobrino de la mujer.

Fuentes policiales le dijeron a la agencia Télam que quien abrió la puerta del micro andando fue otro chofer de la línea 283 que justo se encontraba en el colectivo, en la parte trasera. De acuerdo a los voceros, los asaltantes estaban en la parte delantera mientras atrás viajaba otro colectivero que abrió manualmente las puertas traseras para que los pasajeros -eran cerca de 30- pudiesen escapar.

En esas circunstancias, se produjo una serie de empujones a raíz de lo cual Alegre cayó del micro en movimiento y golpeó su cabeza contra el suelo, dijeron a Télam los voceros policiales consultados.

Tras pasar por una Unidad de Pronta Atención en la que los familiares denunciaron que no había médicos, la mujer fue llevada al hospital Gandulfo donde quedó en coma farmacológico, con respirador y con diagnóstico de muerte cerebral.


El caso de Mirta agiganta el drama de la inseguridad en Lomas de Zamora, que en estos días tuvo tres víctimas fatales más a causa de dos hechos de inseguridad: Agustín Bustamante, el chiquito de 3 años que fue asesinado de un tiro por ladrones cuando iba a comprar pizza con su papá en Villa Centenario el miércoles a la noche; y el matrimonio de Temperley, Braulio (70) y Josefa Herrera (67), quienes murieron este sábado en la noche en un choque cuando eran llevados cautivos por un grupo de delincuentes que los habían secuestrado en 15 cuadras de su casa y que huían de la policía.

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