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Hasta en el PRO rechazan la anulación de la obligatoriedad de las vacunas

29 de junio de 2017

La polémica iniciativa de la diputada Paula Urroz (PRO) no cuenta ni con el respaldo de la mayoría de sus compañeros de bloque ni de la Comisión de Salud de la Cámara Baja.

El proyecto de ley que anula la obligatoriedad de las vacunas, impulsado por una diputada de Unión PRO no cuenta con el respaldo de la mayoría de sus compañeros de bloque ni de la Comisión de Salud de la Cámara baja, aseguró este jueves el legislador oficialista Sergio Wisky en medio de un fuerte rechazo a la propuesta por parte de las sociedades científicas referentes de pediatría, inmunología e infectología.

"El proyecto de pedir un consentimiento informado para aplicar vacunas, incluso las del calendario oficial, es una propuesta personal de la diputada Paula Urroz (PRO), pero no fue debatido ni en nuestro bloque ni en la comisión de salud, y en principio la mayoría tenemos una posición contraria", explicó Wisky (PRO) miembro además de la comisión de salud en la Cámara baja.

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Y continuó: "El consentimiento informado es algo que se solicita cuando se trata de una práctica de alto riesgo, que no es el caso de la aplicación de vacunas. En este contexto, pedir esto implicaría una traba en la accesibilidad de un bien social, porque el beneficio es para toda la comunidad a través del efecto rebaño, esto es, cuanto mayor es la cantidad de personas vacunadas, menor es la carga viral que circula".

En referencia a si el proyecto tendrá tratamiento en la comisión, el diputado expresó que "tenemos una agenda prioritaria que está muy lejos de este tema".

Desde que se difundió el proyecto, diversas sociedades científicas vinculadas a la pediatría, inmunología e infectología como la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), la Fundación Huésped, la Sociedad Argentina de Inmunología (SAI), la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), entre otras, expresaron a través de diferentes comunicados su rechazo a la polémica iniciativa.

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"Es fundamental recordar a las personas la importancia de las vacunas que, junto al agua potable, son las dos herramientas sanitarias que más vidas salvaron en la historia de la humanidad", indicó la médica Carla Vizzotti, integrante de Huésped y ex responsable del Programa Nacional de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles del Ministerio de Salud de la Nación.

La especialista recordó que desde que comenzó la ampliación del Calendario Nacional de Vacunación, que actualmente cuenta con veinte vacunas, "el país logró erradicar la viruela, el sarampión desde 2000, el síndrome de rubeola congénita y la rubeola desde 2009, la difteria desde 2006 y el tétanos neonatal desde 2007".

"Además -recordó- se eliminó el trasplante de hígado por causa de virus de Hepatits A, se redujo en un 50 por ciento la internación por neumonía desde 2012, y un 82 por ciento la letalidad por tos convulsa en neonatos".

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En referencia al proyecto, la especialista sostuvo que "carece de todo tipo de contenido científico". "Antes que demostrar su eficacia, las vacunas tienen que demostrar su seguridad. Es irresponsable poner esto en duda".

En el mismo sentido, el médico infectólogo Eduardo López, presidente de la Sociedad Argentina de Infectología Pediátrica y Jefe del Departamento de Medicina del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, sostuvo que "el proyecto transforma un deber del Estado en un acto voluntario, y de esta manera anula la idea de equidad social que contempla el calendario nacional de vacunación, y a la larga, va a generar inequidad".

Y concluyó: "Las contraindicaciones que tienen las vacunas están contempladas en la propia indicación. Ningún obstetra indica vacunas virus-atenuado durante el embarazo (por ejemplo contra el sarampión, la rubeola o las paperas), pero esto está absolutamente delimitado. El proyecto equipara una vacuna aprobada a un fármaco en investigación".


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