¿Por qué es peligroso el proyecto del PRO para terminar con las vacunas obligatorias?

Por: Susana Maidana
30 de junio de 2017

La iniciativa, que impulsa la diputada Paula Urroz, permite a los padres rechazar la aplicación de vacunas que previenen, entre otras enfermedades, la poliomielitis, la meningitis y varios tipos de hepatitis. ¿Cuáles son los riesgos para la salud de los chicos?

En el marco de los recortes en el área de Salud, un proyecto del PRO busca terminar con el Calendario de Vacunación Obligatorio, que establece el cronograma de vacunas para adultos y recién nacidos hasta los 15 años.

La iniciativa, impulsada por la diputada Paula Urroz, puso en alerta a médicos y padres que advierten sobre "la irresponsabilidad" de anular la obligatoriedad de la aplicación de vacunas que ayudaron a erradicar enfermedades en el país.

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De hecho, en la Argentina se registró el último caso de poliomielitis en 1984, el último caso autóctono de sarampión en 2000 y el último caso de rubéola y SRC (síndrome de rubéola congénita) en 2009. Todo eso fue posible gracias a la aplicación de vacunas.

En diálogo con minutouno.com, el presidente de la Sociedad Argentina de Infectología Pediátrica y Jefe del Departamento de Medicina del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, Eduardo López, calificó de "absurdo" el proyecto macrista porque "transforma un deber del Estado en un acto voluntario".

"No veo mal que se dé información a los padres, pero hay que remarcar los beneficios de la vacunación. No se puede dejar liberado a los padres una obligación que es del Estado, la de cuidar la salud de los niños", agregó el médico.

En este sentido, no descartó que la iniciativa esconda otra intención detrás, como un ajuste en el Presupuesto destinado al área de salud. Y dijo que, en caso de avanzar esta idea, "van a existir vacunas para ricos y vacunas para pobres". "El calendario de vacunación obligatorio tiene por finalidad garantizar la equidad social y este proyecto a la larga va a generar todo lo contrario", acotó.

En la actualidad, la Ley 22.909 considera la vacunación como un derecho del niño y, por lo tanto, los padres están obligados a que ese derecho se cumpla. La vacunación no es una cuestión individual sino social ya que cuando una persona se vacuna no sólo se protege a sí misma sino que también protege al conjunto, porque no puede transmitir la enfermedad.

En esta línea, la sociedad científica alertó sobre los verdaderos motivos del proyecto de ley: lo que se está buscando es ajustar el presupuesto nacional asignado al plan obligatorio de vacunación que hoy asciende a 4300 millones de pesos.

En lo que va del año, solo se han gastado 1200 millones, es decir el 25% del presupuesto anual. El gobierno se ahorraría 2000 millones de pesos si el plan nacional de vacunación deja de ser obligatorio, afirman desde la comunidad médica.

Por su parte, la médica Carla Vizzotti, integrante de la Fundación Huésped, resaltó la importancia de la vacunación al recordar que "se eliminó el trasplante de hígado por causa de virus de Hepatitis A, se redujo en un 50 por ciento la internación por neumonía desde 2012, y un 82 por ciento la letalidad por tos convulsa en neonatos".

En este sentido, destacó que "las vacunas y el agua potable son las dos herramientas sanitarias que más vidas salvaron en la historia de la humanidad" y opinó que el proyecto del PRO "carece de todo tipo de contenido científico".

Ante la polémica que desató este proyecto, el interbloque Cambiemos de la Cámara de Diputados salió a despegarse de la legisladora Urroz y aclaró que "es una iniciativa personal que no cuenta con el aval del interbloque oficialista ni refleja la opinión mayoritaria del mismo".

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